AGRADECER LA VIDA

Y luego de una pausa, y agradecida porque sé que hay personas que sí me leen, decido seguir con mis dosis de inspirulina.

Creo que parte importante de la tan esquiva felicidad del mundo actual, es que somos inconformes con lo que tenemos. Cuando estamos niños queremos ser adolescentes, somos adolescentes y queremos ser adultos, llegamos a adultos y queremos volver a la adolescencia. Ni decir de la llamada ahora tercera edad, que algunos quieren adelantarla, otros atrasarla. Yo, recién cumplí 48 años, y me gusta mi edad, respeto a los que no les gusta el “numerito” de su edad, más, a mí me gusta mi recién cumplido 48. Y es que la edad es más que ese “numerito”. Perdemos muchas horas de vida, por no decir días, viviendo en el pasado o añorando un futuro que, valga decir, no sabemos si llegará!

Poco a poco, y gracias a recomendaciones de algunas personas que Dios me ha colocado en el camino, he ido centrándome en el presente, que como su nombre lo indica, es un regalo (presente es sinónimo de regalo). Y esto incluye agradecer lo que actualmente tengo, y dejar de ver lo que me falta. Aprender a dar gracias día a día por los mayores presentes que tengo: LA VIDA y LA SALUD.

Y es que cuando veo como día a día mueren personas más jóvenes que yo, bien sea producto de violencia o enfermedades graves, y observo cómo nos ocupamos de angustiarnos por cosas menos importantes, que pueden solucionarse, me centro en agradecer que tenga vida y salud, y puedo seguir adelante solucionando día a día los retos que me coloquen.

Algunas veces no damos el valor justo a la vida, hasta que vemos que alguien cercano la pierde o está a punto de perderla. Nos dejamos llevar por problemas de trabajo, económicos, problemas de pareja, y otros, que teniendo vida y salud podemos resolver.

Damos por sentado que viviremos muchos años, damos por sentado incluso que mañana estaremos vivos, y eso nadie lo tiene garantizado. Pensamos que sólo seremos felices si cambiamos la situación en la que estamos hoy, sin darnos cuenta que podemos ser felices aún estando en la situación en la que estemos actualmente. Sólo es cuestión de poner menos intensidad en lo que está sucediendo “afuera”, y cambiar desde “dentro” mi actitud ante lo que sucede, tomando en cuenta que hay cosas que no dependen de mi, que haga lo que haga, hay cosas que no puedo cambiar.

He decidido aprender cada día a estar más en el presente, agradecer que Dios me da cada día una nueva oportunidad para hacer las cosas mejores, y ser cada día más feliz con lo que tengo, y vida para poder lograr lo que me falte. Que aunque las cosas se pongan difíciles, puedo afrontarlas con optimismo, porque nada es eterno, ni los días, ni las noches. Y por muy difícil que sea el camino con vida y salud se puede transitar.

Decido agradecer a Dios por cada minuto nuevo de vida que me regala, por mi presente con vida y salud. Agradezco por cada cumpleaños, ya que muchos no han llegado a esta edad. Agradezco los días y las noches, el sol y la lluvia, los problemas y las alegrías. Porque si tengo un día con problemas, es que aún, GRACIAS A DIOS TENGO VIDA.



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