Agradecer

Comencé a escribir una soleada tarde de domingo, previo a la navidad, preguntándome acerca de que escribir. Quería hacerlo de un tema que tuviera conformidad con esta época del año. Luego de un buen rato de pensar y pensar me dije: ¿qué mejor tema que el agradecimiento por todas las cosas buenas que nos han sucedido a lo largo de este año próximo a terminar?

Agradecer es sentir o mostrar gratitud, ese sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer y corresponder a él de alguna manera. ¿pero a qué o a quien agradecer? Creo que debemos comenzar a hacerlo a la vida, y no me refiero al espacio de tiempo que transcurre desde que nacemos hasta que morimos sino a esa fuerza o actividad insustancial mediante la cual obramos. Y son muchas las fortunas que debemos agradecer: tener salud, empleo, convivir entre el amor de nuestros seres queridos, etc.

Para aquellos individuos creyentes o practicantes de las religiones monoteístas que mejor momento para agradecerle a ese ser supremo por todas las cosas buenas, materiales e inmateriales, que hemos recibido de él.

Desde la más temprana infancia nos han inculcado la costumbre de pedir, pedir y pedir y poco agradecer. Es así como todas las noches al terminar nuestras oraciones siempre pedimos algo. Y en el cristianismo, como parte de la cultura occidental, aprendemos a pedir al niño Jesús durante la navidad o a los Reyes a comienzo del año.

Ciertamente son muchas las situaciones desafortunadas que podemos atravesar a lo largo de un año, como por ejemplo la pérdida del empleo o de un bien material, la muerte de un ser querido, pero, estoy seguro, que si revisamos bien, siempre habrá algo que agradecer y un motivo, aunque sea pequeñito, por el cual sonreír.

Podría considerarse paradójico, pero, creo que también debemos agradecer aquellas experiencias desafortunadas cuando las hemos podido enfrentar de manera adecuada, sacarle provecho, aprender y crecer a partir de ellas.

Agradecer, a mi manera de ver, puede ser un hábito fácil de aprender. Comienza agradeciendo las cosas sencillas y simples de la vida. Da gracias por el nuevo día que te regala la vida, por el sol que te calienta, por la lluvia que te refresca, por la sonrisa que te da un desconocido, por el perro que mueve la cola cuando te ve. En fin, invéntate motivos por los cuales agradecer. Estoy seguro te hará sentir bien y de ser una acción consciente pasará a ser inconsciente cuando menos te lo esperas.

Son muchos las razones que tengo para agradecer este año: buena salud alrededor de mis seres queridos, crecimiento profesional, el conocer nuevos amigos, viajar a sitios antes desconocidos, etc. La lista es larga y los caracteres pocos para decirlos todos. Pero, si hay algo que no debo dejar pasar es mi agradecimiento al equipo de Inspirulina por permitirme expresar por aquí y formar parte de esta hermosa comunidad. También a ustedes por leernos e interactuar con sus comentarios. Son la razón de ser de nuestro esfuerzo y buenas intenciones.

Y tú ¿tienes algo que agradecer?



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