Agua vital

Aquí les traigo una nota para tomar en cuenta sobre todo en esta época de verano en el cual sol y actividad física van tomados de la mano: hidratación.

Más de la mitad de nuestro cuerpo está compuesto de líquido. Si usted pesa digamos que 150 libras, 90 de ese peso provienen de los fluidos que se encuentran dentro de su organismo. De hecho, nuestras célula son una especie de bolsas acuosas rodeadas de más líquido. Cada sorbo de agua que ingerimos se filtra a través de los intestinos hacia nuestra sangre mezclándose a su vez con un torrente de fluidos minerales y sales. Este tipo de solución salina va enviando señales químicas a las membranas de nuestras células informándolas sobre cada una de nuestras acciones. Todo ello, aunado al oxígeno, hormonas, y glucosa entre otros componentes de importancia que a través de la sangre nutren nuestro cuerpo.

No pensamos en estos factores con frecuencia, y por la tanto no consideramos la ingesta de agua diaria como factor importante en nuestras vidas. Así que solo tomamos agua cuando sentimos sed. Ese es precisamente el primer síntoma de deshidratación. Es la alarma que se dispara advirtiéndonos que hemos perdido 2% del peso del agua que tenemos dentro de nuestro cuerpo.

Es en ese punto y de acuerdo a la actividad física que estemos realizando, cuando comenzamos a sentir dolor de cabeza, calambres en las piernas y fatiga.

Una deficiencia de H2O también puede afectar el cerebro. Estudios han ratificado que aun cuando la deshidratación sea muy leve sin síntomas de sed, inclusive, puede interferir en la concentración y aumentar el estrés y la ansiedad en las personas. Por supuesto una deshidratación severa puede traer consecuencias mayores tales como confusión y vómito. Generalmente, esto ocurre a  las personas que practican algún tipo de deporte o ejercicios de alta intensidad.

The American College of Sport Medicine recomienda ingerir alrededor de 16 onzas de agua cuatro horas antes de practicar ejercicio, o en su defecto tomar pequeños vasos de agua durante todo el día antes de ir al gimnasio o ejercitarse al aire libre.

Para las mujeres se recomienda tomar 11.4 de tazas de agua dentro de las cuales están incluidos los fluidos de los alimentos que se consuman como frutas o pollo cocido.

images (1)La salida de agua fuera de nuestro organismo depende de innumerables factores que incluyen temperatura y humedad, el nivel de actividad física y cuanto sudemos.

Habría que preguntarse qué tipo de actividad vamos a realizar, durante cuanto tiempo y a que temperatura. Por ejemplo si acudimos al gimnasio por menos de una hora bajo una temperatura fresca, probablemente no necesitaremos tomar agua durante la práctica, pero si por el contrario, realizamos algún ejercicio fuerte como el tenis, o correr al aire libre en verano hay que hacer pausas para ingerir líquidos.

Pero sobre todo estar atentos. ¡Con o sin sed el agua es pura vida!



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