La bondad está de moda

La bondad es una de esas palabras que a veces se ausenta de nuestro vocabulario, nos suena cursi, la asociamos con los estereotipos del tonto-bueno y hasta llegamos a dudar del desinterés de cualquier atención especial dispensada por aquello de “qué me irán a pedir después”…Y así pasamos la vida, corriendo de un lado a otro todo el día en pos del logro de las tareas diarias sin percatarnos de que el vecino estaba muy enfermo, de la tristeza de nuestros hijos, de nuestra falta de amabilidad al cerrarle el paso al otro carro o el insulto que le dimos al que nos tropezó…La excusa es que vamos apurados, no tenemos tiempo qué perder siendo amables o cumpliendo con un favor no planeado. La rutina se vuelve una gríngola que nos aísla de los sentimientos y puede oxidar nuestra capacidad de sentir o expresar bondad…Y a veces, hasta nos lleva para el lado contrario.

La bondad cura

Resulta que las ventajas de ejercer la bondad van más allá de la noción ética de «hacer el bien». Para algunos científicos, como cita la doctora Janae Weinhold en su artículo The Science of Kindness, la bondad puede ser una experiencia energética que nos lleva a ser más saludables. Cuando hacemos cosas buenas por los demás, nuestro cerebro comienza a liberar dos tipos de neurotransmisores: en primer lugar, endorfinas –las conocidas sustancias que producen sentimientos de euforia en los corredores- y en segundo, la “sustancia P”, un bloqueador del dolor. El flujo de estas dos sustancias en nuestro cuerpo nos llena de bienestar, fortalece nuestro sistema inmunológico, mejora la circulación y hasta nos ayuda a controlar el peso. De la misma manera, otros estudios demostraron que cuando imperan los sentimientos negativos –rabia, frustración, estrés- la producción de estos químicos “buenos” se detiene y éstos se reemplazan por el cortisol y la adrenalina que a la larga debilitan nuestro sistema inmunológico.

Un arma política

Un grupo de pájaros haciendo un corazónPropiciar la bondad ha sido también una efectiva forma para cambiar la mentalidad de un pueblo. Colorado Springs, que fue en una época llamado “el ground zero de la próxima guerra santa”, por ser el hogar de más de 71 organizaciones fundamentalistas cristianas, más de 100 personalidades militares, el Centro de Entrenamiento Olímpico y la Academia de la Fuerza Aérea, era un caldo de cultivo para todo tipo de disputas ideológicas y expresiones de violencia. Barry K. Weinhold, profesor de la Universidad de Colorado, decidió usar la bondad como herramienta para restaurar el respeto mutuo y mejorar la convivencia en su comunidad. Su hipótesis fue que si el 20% de la población de Colorado Springs se embarcaba en una cruzada por resaltar sus actos de bondad, ello atraería la atención de los medios y por lo tanto, podría influenciar al resto de los habitantes. En 1993, este profesor universitario comenzó a llevar un registro de las acciones de bondad hechas cada semana con sus estudiantes y lo que empezó con un registro de 250, se extendió a toda la ciudad, los medios crearon una línea telefónica –the “Kindness Line”- mediante la cual los vecinos contaban sus experiencias, que eran presentadas diariamente en el noticiero local; se celebraron las “cenas de diálogo” que incorporaban la diversidad de grupos de la zona, de las cuales ya se han efectuado más de 400. Así, la ciudad entera se sumó a la iniciativa: la “Campaña de la Bondad” mejoró la convivencia y disminuyó la violencia en Colorado Springs, que además se ganó el calificativo de “Comunidad de la Bondad”. La campaña continúa vigente, se ha extendido a 11 ciudades y ha sido adoptada por más de 600 escuelas en Estados Unidos y Canadá. Actualmente, su sitio en Internet ofrece información aplicada a la resolución de conflictos, relación padres-hijos, abuso en la escuela, entre otros.

Guerrilla Bondadosa

Patience Salgado también se dio cuenta de lo poderoso que puede ser un acto de bondad, al extremo de que cree que pueden cambiar el mundo poco a poco. Y así ha vivido, inventando iniciativas de bondad desinteresada que ahora son imitadas por los seguidores de su blog kindnessgirl.com. «La bondad viene en todas las formas y no se necesita ser rico para esparcirla. Una conversación en el automercado, una nota con un billete de 5, un café a un desconocido, son acciones que energizan mi alma de  manera única y por eso decidí que éste es el trabajo de mi vida». En su sección «Guerrilla Goodness» su blog ofrece una lista de iniciativas novedosas, prácticas y divertidas para que nuestros hijos experimenten lo bien que se siente ayudar a otros. Su campaña cuenta con numerosos seguidores, tal y como se evidenció en su proyecto del regreso a clases que invitaba a escribir mensajes motivadores con tiza en las aceras cercanas a las escuelas. Lo que empezó con una, se extendió a 17 en Richmond, y luego se sumaron 15 más en otras ciudades de Estados Unidos. 

Otro de los proyectos que resaltan en la página es la “Swear Jar” –La Jarra de las Groserías-. Patience, su creadora, cuenta: “tengo 4 hijos y maldigo como un camionero. Un día mi hijo Josiah se llenó de valentía y me pidió que parara de decir malas palabras. Entonces hicimos un juramento y creamos la Jarra de las Groserías. Cada vez que yo digo una mala palabra le meto 50 centavos a la jarra y el resultado lo donamos a una organización comunitaria”. La iniciativa ha sido imitada por muchas personas y ya se ha institucionalizado como una campaña con una jarra virtual en el site kindnessgirl.com mediante la que podemos donar recursos y hacer que nuestras palabrotas valgan la pena. 

 



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