Ajustar la expectativa

Una de las sensaciones más difíciles de manejar es la que experimentamos cuando estamos con la expectativa de que suceda algo. Porque mientras estamos en ese proceso pareciera que todos los demás aspectos de nuestra vida se minimizan, quedan como suspendidos, mientras la mayor parte de nuestra atención la ponemos en buscar y reconocer todas las posibles señales que nos indiquen el momento en el que al fin aparezca, llegue, suceda o se manifieste la oportunidad, la solución o la respuesta que estábamos esperando.

No hay nada que alguna persona te diga que tenga el peso o la contundencia suficiente como para hacerte soltar aquello que te inquieta y que te haga regresar de nuevo a tomar posesión consciente de tu realidad. Es más mientras más te insisten en que sueltes, dejes de pensar en eso o en que todo está bien y que en cualquier momento se manifestará… más te empeñas en negarlo y en permanecer atento a lo que sucederá, sufriendo los efectos negativos, físicos, emocionales y mentales que te produce la inquietud de la espera.

Pero si te han dicho tantas veces que debes poner toda tu atención y empeño en lo que quieres conseguir o lograr como soltarlo…  porque una vez que has hecho todo lo que podías hacer para conseguirlo y un esfuerzo más de lo que te correspondía, lo siguiente es soltar y confiar, dejar que la vida o las otras personas involucradas hagan su trabajo para que suceda lo mejor. Es decir, concentrar tu atención en cada que cosa que haces en tu vida cotidiana y de tanto en tanto, levantar la mirada para hacerle seguimiento al proceso sin quedarte pegado en el hecho de calcular el tiempo que ha transcurrido sin que obtengas algún resultado.

Mientras más atento y desesperado te encuentres, más lento te parecerá el proceso y por lo tanto, más rápidamente te encontraras pensando que no va a suceder, y apenas aparezca una persona hablándote sobre alguna experiencia negativa o se presente un obstáculo inesperado… abandonarás tu sueño, tu propósito o tu meta diciendo que no era para ti, que tienes mala suerte y te retirarás sin saber realmente lo que pudo suceder.

Sea cual sea la situación en la que te encuentres atrapado en este momento a la espera de un buen resultado, concentra tu atención en hacer cuanto sea necesario para conseguirlo, con confianza, valor, optimismo y determinación. Cree, en que habiendo hecho tu mejor esfuerzo y venciendo tus dudas, temores y debilidades, sucederá lo mejor aunque esto signifique que no ocurra exactamente lo que esperas.

La vida es el camino que recorremos entre una etapa y otra diferente, entre un sueño conseguido y otro por alcanzar, entre el momento en el que decidimos realizar un cambio personal o transformar nuestro estilo de vida y el momento en que damos los pasos concretos para lograrlo.

Dejemos de sufrir la vida, aceptemos los procesos y recorramos el camino que nos lleve a conseguirlos con alegría, confianza y optimismo.



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