Al estrés: ¡Basta ya! 5 pasos para reducirlo

Al estrés: ¡Basta ya! 5 pasos para reducirlo

Los días corren y tenemos la posibilidad de escoger qué hacer de ellos. En distintos niveles, siempre estamos expuestos a noticias y circunstancias que afectan nuestra tranquilidad. Hay casos en los que la tranquilidad resulta un concepto ajeno, hasta inalcanzable. En contraparte, aparecen ideas que se arraigan como un quiste en nuestra psique: ansiedad, estrés, preocupación, y mejor paremos de contar para evitar de entrada el enquistamiento.

¿Somos adictos a estos sentimientos? ¿Nos gusta decir “este estrés me está matando”, “hay demasiada ansiedad en el aire”, o cosas por el estilo? Es posible que sí, aunque nos cueste admitirlo. Además, puede aparecer otro factor que nos tienda zancadillas: la culpa. “Hay tanta gente en peores condiciones que yo”, “no debería quejarme tanto”. Somos seres únicos, y las razones que generan estrés o ansiedad no deben ser comparadas con las de otros.

Debemos ser capaces de desligarnos del malestar que producen las numerosas causas del estrés o la ansiedad. El trabajo, la coyuntura política, relaciones personales, dinero. A todos nos afectan este tipo de cosas. Digamos que es un “mal” común. La diferencia está en el nivel que permitamos que nos afecte.

Al final del día, sólo nos tenemos a nosotros mismos, y las personas que nos rodean (compañeros de trabajo, amigos, pareja) o las que dependen de nosotros (hijos, familiares mayores) no deben por qué ser depositarios de nuestro malestar. No es lo justo ni para ellos ni para nosotros.

Por eso, propongo humildemente una lista de cosas que hacer que nos ayude a reducir la ansiedad que permitimos que cada día nos arrope:

  • Ejercítate. El cuerpo está hecho para moverse. El sedentarismo puede llevarnos a la enfermedad. Haz algo que te divierta, desde caminar a tu perro hasta estiramientos. Con el ejercicio, tu mente se concentra en la energía de tu cuerpo, y te da un descanso de los pensamientos negativos.
  • A la hora de comer, relájate. El estrés puede afectar los procesos digestivos y la absorción de nutrientes. Date un momento de calma. Respira. Saca de la mesa aquello que te preocupa y agradece el alimento que estás por ingerir.
  • Alimenta tu espíritu. No dejes de rodearte de música, que tiene numerosos beneficios para nuestro organismo. Termina un libro y agarra otro. Construye oraciones positivas al hablar. Evoca buenos recuerdos. Uno mismo amuebla su mente, y mejor hacerlo con contenido útil y enriquecedor, ¿no?
  • Cambia tu percepción de las cosas. ¿Cuántas veces has reaccionado agresivamente a un comentario o acción de algún amigo, pareja o hijo? Sin importar qué dedo metieron en qué llaga, trata de calmarte, hacer pausas, y pensar en el otro empáticamente. El clásico “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.
  • Nutre tu espíritu. Medita, practica yoga, respiraciones profundas, tai chi. Disfruta de la naturaleza. Y no podemos olvidarlo: el sexo es perfecto para mitigar el estrés.

Recuerda: tienes las herramientas dentro de ti. ¡Reconócelas y úsalas!



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