Al otro lado del miedo

Al otro lado del miedo

Suele haber una satanización del miedo como esa emoción terrible e incómoda a la cual mucha gente responsabiliza de su inacción o aparente incapacidad de lograr una meta.

Si vamos a nuestras bases y a lo más primitivo del ser humano, encontraremos que el miedo junto con la rabia son dos emociones que aparecen ante las amenazas del entorno, y ambas emociones son acompañadas con elecciones diferentes. Es decir, si siento miedo ante una amenaza, la reacción de mi cuerpo es huir. Sin embargo, si me siento acorralado ante esa amenaza, entonces, la rabia me hará atacar.

Teniendo claro esto, ambas emociones llevan a una acción. Ahora, qué pasa cuando el miedo es tan grande o la amenaza es tan grande que nos paralizamos. Lo único que pasa es que perpetuamos la amenaza y nos exponemos aún mas al riesgo de salir dañados de alguna manera.

Esto nos lleva a una primera sencilla conclusión: no hacer nada también es hacer algo, y si eso es lo que optamos por hacer, pues nuestro nivel de riesgo por lo general se va a exponenciar.

Por otro lado, si optamos por hacer algo por nuestras vidas, esa toma de acción generará cambios. Pero los cambios por sí solos no son ni buenos ni malos; tendrán una carga de valor según los referentes que tenemos en nuestras vidas.

Sin embargo, lo que sí es seguro es que si ahora que estamos conscientes de la importancia de asumir la responsabilidad de nuestras vidas y nuestras acciones, elegimos qué sentido queremos darle a esos cambios y a esas acciones, pues a partir de ese momento nos encontramos cocreando nuestra vida a nuestra imagen y semejanza.

Entonces, ¿qué hay al otro lado del miedo? Pues un mundo de posibilidades, un mundo lleno de opciones que simplemente presenta alternativas. Es por ello que si nos disgusta algo de nuestra vida actual, lo que corresponde es tomar decisiones diferentes; particularmente aquellas que nos acerquen a ese mundo que deseamos y merecemos.

Recuerda: ¡estás a una decisión de distancia de cambiar tu vida!



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