Al mejorar tu bienestar mejora tu presión arterial

La psicología positiva estudia las bases del bienestar psicológico, de las fortalezas y virtudes humanas. Tradicionalmente, la ciencia psicológica ha dedicado mucho esfuerzo a estudiar los aspectos negativos y patológicos del ser humano como la ansiedad, el estrés, la depresión, etc., dejando de lado el estudio de aspectos más positivos como, por ejemplo, la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, la felicidad, la resiliencia, etc.

Nada más levantarte ya tienes en mente una lista interminable de “lo que debo hacer hoy…”. Con esto ya empiezas el día con estrés, sin saber cómo vas a poder con todo. Y vas a ir en piloto automático, realizando las rutinas diarias sin prestar atención a tu bienestar personal. Al final tienes la sensación de correr de un lado para el otro como el ratón Speedy González, la diferencia es que terminas el día con mucho agotamiento físico y mental.

Date treinta días en un nuevo plan para crear unos buenos hábitos. Así podrás evaluar los efectos completamente. Dedicarte al plan puede ser un paso poderoso pero difícil. Reserva un tiempo para relajarte tranquilamente todos los días. Da un paseo cuando te sientas angustiado. Busca el apoyo de un terapeuta o de un grupo de apoyo. Y recuerda que si tomas un medicamento para un trastorno mental, nunca dejes de tomarlo ni cambies la dosis por tu cuenta. Hacerlo puede ser muy peligroso. Al hacer primero los cambios, tu cuerpo, tu mente y tu espíritu pueden pasar por una transición o desintoxicación. Generalmente, no siempre es la más placentera.

Evalúa tu nivel de bienestar emocional y relacional. Se refiere a qué tanto estás consciente, aceptas y eres capaz de lidiar con tus sentimientos y con los sentimientos de aquellos que te rodean. Tener un bienestar emocional y relacional te hace sentir más resistente y apoyado. Por el contrario, la falta de bienestar mental y emocional puede minar tu energía y felicidad. Aprende y usa las técnicas de respiración profunda. Por ejemplo, respira al expandir tu abdomen en lugar de tu pecho. Esta técnica permite que tu diafragma, el músculo liso debajo de tus pulmones, descienda al expandir tus músculos abdominales.

Realiza muchas respiraciones profundas cada día. ¿Cómo lidias con las situaciones difíciles? Aunque tengas un montón de tareas para hacer y situaciones que resolver, tómate un respiro profundo.

Evalúa tu bienestar físico actual. Sé paciente y prueba primero con una actividad de bajo impacto como yoga, taichí o chií kung. Estos ejercicios físicos y espirituales antiguos pueden mejorar tu salud. Reducen el estrés, el dolor y mejoran la fuerza y el equilibrio.

También implica dejar de fumar, no consumir alcohol ni usar drogas. Empieza a caminar con más frecuencia. Estaciona tu automóvil más lejos de una entrada y camina más. Usa las escaleras en lugar del ascensor. Da la vuelta a la manzana o saca a tu perro para dar un paseo agradable. Habla con tu médico si tienes sobrepeso o si tienes un antecedente médico importante de una enfermedad cardíaca, una enfermedad respiratoria, artritis o cualquier otra afección médica grave. Tu médico puede fijar metas seguras y razonables.

Evalúa tu nivel de bienestar ambiental. Se interrelaciona con el ambiente a tu alrededor. Toma un tiempo para apreciar el ambiente a tu alrededor. Piensa en las medidas para conservar la energía y consumir de forma consciente el agua fresca y luz solar.

Evalúa tu nivel de bienestar intelectual. Esto se refiere a la cantidad de información y conocimiento que asimilas, y a la cantidad de pensamientos analíticos, críticos y creativos que emites. El aprendizaje, la resolución de problemas y la productividad mental son aspectos importantes del bienestar intelectual.

Evalúa tu nivel de bienestar profesional. Enfatiza la actitud positiva hacia el trabajo, así como tener un plan de carrera enriquecedor y gratificante. Practica las afirmaciones positivas. Algunos ejemplos de las afirmaciones positivas incluyen los siguientes: “Yo sí puedo”, “tengo éxito”, “doy gracias por mi prosperidad financiera” y “me siento mejor cada día”. Podrías escribir tu afirmación o decretos en una nota adhesiva y en hojas de papel autoadhesivo donde puedas verla.

Evalúa tu nivel de bienestar mental. Rodéate de personas que te ayuden a sacar todo tu potencial, gente comprensiva e informada. Es hora de tomarte tu tiempo y mimarte. Ponte como prioridad mejorar tu bienestar. Contrariamente a que parezca un acto egoísta es la mejor manera de dar a tu entorno lo mejor de ti. Una vez escuché que somos el resumen de las personas con las que más tiempo pasamos. Es necesario elegir bien a las personas que te rodean. Piensa en la diferencia que sientes cuando estás con alguien que te transmite energía y te apoya, a cuando estás con una persona que parece un vampiro.

Evalúa tu nivel de bienestar económico y social. El bienestar social tiene que ver con cómo ves tu lugar en el mundo, y qué tan bien te adaptas a tu rol en la sociedad. El bienestar económico implica tu sentido de salud y estabilidad económica. Vivir dentro de tus posibilidades.

Evalúa tu nivel de bienestar espiritual. No se trata de la religión o de la fe personal. Tiene que ver con el significado de la vida, la esperanza, y la paz interior. Encontrar un sentido de propósito en el trabajo, la naturaleza, el arte, la vida familiar o de pareja.

Medita por un período corto unos días a la semana. A medida que te sientas más cómodo, aumenta poco a poco el tiempo en el que practiques la meditación. Reserva un tiempo para realizar actividades relajantes que disfrutes como leer, trabajar en el jardín, ver películas y viajar.



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