¡Alaba más! Convierte tu vida en una fiesta

“Cuanto más alabas y celebras tu vida, más hay en la vida para celebrar.” Oprah Winfrey

Sé que hay momentos en nuestro día en los que nos suceden cosas que “nos sacan” de nuestra paz, que hacen que podamos olvidar respirar, mantenernos centrados en nuestro bienestar y hacen que un volcán de emociones hagan erupción. Puede ser que repentinamente te diste cuenta que no tienes el dinero para cumplir con todos tus compromisos de este mes, que tu hijo enfermó, que debes sentarte a asumir nuevas responsabilidades que no esperabas, que tu proyecto en el que has puesto tanto tiempo se retrasa… Hay muchas situaciones inesperadas que no podemos controlar y eso, en el fondo es maravilloso porque es un regalo inmenso para que podamos practicar con nuevas o viejas herramientas para estar enfocados en nuestra plenitud.

Una de estas herramientas claves para enfocarte es la Alabanza. Esta maravillosa emoción, sin tintes religiosos, es sólo elogiar, apreciar algo en otro o en ti mismo. Qué o quién… lo que desees, pero es una emoción creadora. Para mí ha sido fundamental en mi vida desde el momento en el que comencé a enfocarme en ella.

¿Cómo se usa? ¿Cómo se come? Pues muy fácil. Observa cuántas veces al día te quejas, criticas, emites juicios o escuchas a otros haciéndolo. No te das cuenta que es como un círculo vicioso: cada vez que criticas a alguien, estás observando en esa persona algo que en realidad te molesta de ti mismo, que criticas, quizás un aspecto de ti que alguien cercano te dice constantemente que debes cambiar. La crítica es corrosiva. Date cuenta del mal humor, de lo irritable que estás luego de una jornada de quejas, críticas, con los brazos cruzados y el rostro tenso. En el supermercado, el banco, en tu trabajo, observa a las personas, cómo se quejan, emiten juicios. Es una posición en la que estás viendo todo lo malo en el Otro, lo Otro y no hay ninguna propuesta desde ti mismo, no hay una acción de crear, construir lo que SI quieres que esté en tu vida, sólo observas cómo alguien debería mejorar lo que está “dañado”, lo ineficiente, lo feo y todo este proceso incrementa tu irritabilidad, tu estrés y no te ayuda a tener más claridad mental para salir de ése estado de ánimo.

Una pareja se sonríe con amorTe mereces un día lleno de Alabanza. El elogio, es una emoción capaz de transformarte a ti mismo, transformar el mundo en el que vives, y además es muy gentil. Cada vez que cambias un juicio por una Alabanza estás construyendo un nuevo hábito, transformas a alguien afuera y haces un milagro dentro de ti… Es como si prendieras poco a poco una fiesta porque del hábito de la Alabanza surge de forma espontánea y natural la gratitud. ¿O acaso cuando te dicen algo hermoso en la calle, un amigo, tu pareja no das inmediatamente las ¡Gracias!? En este proceso en el que surge la gratitud siempre va acompañada por empatía, una sonrisa, brillo en los ojos. Es una maravilla sólo observar el rostro de alguien a quien le estás regalando una Alabanza franca, profunda o sencilla, no importa. Esa empatía hace al mundo más amigable, tu día más relajado y dulce y te puedes sentir más tranquilo. ¡Tan sencillo como colocarse unos lentes llenos de Alabanza para redescubrir el mundo que te rodea y redescubrirte a ti mismo!. ¡Tan sencillo como para darte cuenta de que sí hay muchos aspectos reales y concretos que mejorar en tu ciudad, tu trabajo, tu familia, tu cuerpo, pero con los lentes de la alabanza también descubres lo que ya está allí que merece ser disfrutado, elogiado, amado, agradecido, celebrado.

El caso es que te reto a que juegues con la Alabanza, el elogio, por unos días. Cada día de esta semana escoge cinco personas a tu alrededor: tu suegra, tu hijo, compañeros de trabajo, pareja, etc. Cinco. No es mucho y a cada uno de ellos les vas a decir todas las alabanzas que surjan en ese momento, no te quedes en lo superficial, estoy segura que eres bueno observando y has hecho descubrimientos que van más allá de lo físico o evidente. Tampoco es necesario mentir o ser hipócrita. Observa más allá de lo evidente. Comienza así: “Alabo en ti…” o como sea más natural, eso sí, ten cuidado de esconder una crítica detrás de la alabanza: “Alabo en ti, tu bondad, pero tienes que tener cuidado porque a veces la gente abusa de ella…” Es muy fácil pensar que la crítica constructiva cabe en la Alabanza. No, no cabe, siempre es una crítica.

Abre bien los ojos y mira el mundo de esta nueva forma. Quizás te des cuenta que no es un mundo tan hostil después de este ejercicio ¿Cuándo quieres comenzar a darte cuenta de que tienes mucho que alabar y más aún que celebrar?

Hazlo simple, Hazlo fácil. Hazlo Ahora.

 



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