Algunos conceptos musicales para no-músicos

Muchas veces he oído el lenguaje de los músicos y me he sentido abrumado: Concierto en Re-menor, ¿Re menor? ¿Menor que qué? Sinfonía en Fa-sostenido ¿Qué carrizo es Fa y qué será que lo sostienen? Así pues, mis queridos lectores, voy a tratar de traducirles a un lenguaje más cotidiano algunos de esos conceptos musicales.

frecuenciaudio2Empecemos por el concepto más básico. Como ya dijimos otra vez, la música no es más que un conjunto de sonidos agradables y cada sonido o nota musical corresponde a la vibración del aire a una determinada frecuencia. A ver, cuando hacemos vibrar una cuerda tensa, como la de una guitarra, el aire alrededor lo hace junto con ella y esa vibración se trasmite por el espacio hasta llegar a nuestros oídos. Igual sucede con la voz, hacemos vibrar unas pequeñas cuerdas que tenemos en la garganta, que luego modulamos con la boca y listo, con eso decimos palabras. Por cierto, que para que el sonido se propague se necesita que haya un medio, por ejemplo el aire, por lo que no podríamos gritar en el espacio, ni oír las explosiones de las batallas de la Guerra de las Galaxias, pero esa es otra historia.

Ahora bien, si la cuerda está muy tensa, la vibración es rápida y percibimos un sonido agudo. Si la cuerda está más floja, la vibración es más lenta y percibimos un sonido más bajo o grave. Expresándolo en frecuencias y voces humanas, hablamos de unos 7.000 ciclos por segundo (Hz o hertzios en lenguaje técnico) en las sopranos, como la del personaje Gilda en Rigoletto o de 100 Hz y una voz de un bajo, como por ejemplo el personaje Don Basilio de las Bodas de Fígaro  o la de Cayito Aponte en las famosas despedidas de Radio Rochela.

Entonces podemos hacer música en cualquier frecuencia perceptible con nuestros oídos, que es capaz de sentir entre unos 50 y 20.000 Hz (algunos ya no somos capaces de oír muchas de esas frecuencias, pero sigamos con la teoría).

Ahora bien, cuando varios instrumentos van a tocar juntos, o un cantante con su acompañamiento, es necesario que se pongan de acuerdo en las frecuencias (la tonalidad) en que van a interpretar la obra, ya que si no, suena desafinado, es decir, desagradable. Todos los hemos oído cuando un intérprete canta mal y decimos que está desafinado ¿cierto?

afinar

Así pues, antes de empezar la interpretación, el cantante y el guitarrista se ponen de acuerdo (afinan). El guitarrista mueve las clavijas para aumentar o disminuir la tensión de las cuerdas, cambiando así las frecuencias, y el cantante sube (agudiza) o baja la voz para adaptarse a la nueva frecuencia hasta “estar afinados”.

Igual sucede con las orquestas. El compositor y luego el director decide cuál será la afinación de la obra y los músicos afinan los diferentes instrumentos. Algunos habrán podido oír la orquesta, unos minutos antes del concierto, cuando un primer instrumento, usualmente el clarinete, toca una nota y seguidamente todos los demás se “ajustan” a esa nota.

Ahora bien, a lo largo del tiempo esa “nota estándar” ha ido cambiando. Primero porque cada orquesta local tenía sus propios gustos y hasta su propia música y luego, como los tonos altos tienden a oírse más lejos, la tendencia era a ir subiendo poco a poco la frecuencia con el fin de “llenar más el teatro”. Por ejemplo, la Scala de Milán utilizaba la frecuencia de 451 Hz para la nota afinación, otros, como el gran compositor Georg Händel utilizaba 422,5 Hz mientras que Johann Sebastian Bach afinaba sus órganos con 480 Hz para la misma nota.

Sin embargo, uno de los problemas con esos tonos altos era que a los cantantes les costaba más llegarle y se quejaban de tener que “desgañitarse”. Igualmente, en el año 1500 Michael Praetorius rechazó la afinación en 480 Hz para la nota la, porque las cuerdas de los violines había que tensarlas tanto que se rompían.

juan-luis-guerra-y-440Finalmente en el año 1859 el gobierno francés fijó la nota la en 435 Hz, volviéndola un standard internacional más o menos respetado. Pero en el año 1939 se volvió a cambiar, recomendándose entonces 440 Hz, que se volvió en nuevo estándar. Ahora ya sabe, mi querido lector, de dónde sale el nombre de la orquesta de Juan Luis Guerra.



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