Altos niveles de resiliencia ¿lo positivo de la crisis?

Son pocos los países, las empresas, las familias y las personas que no atraviesan o han atravesado por una crisis en estos tiempos que nos ha tocado vivir, bien sea económica, social, cultural, de identidad o de cualquier otra índole la crisis está a la orden del día. Solemos asociar esos quiebres e inestabilidad en algunos momentos del camino con problemas, conflictos o limitaciones, cuando en realidad son oportunidades para el cambio y para inyectarle una dosis de dinamismo a los procesos a nuestro cargo.

Casi de manera automática asociamos las crisis con errores, frustración y fracaso. Son muchos los trabajadores dependientes que a diario experimentan altos niveles de frustración al no haber alcanzado una meta laboral en el tiempo previsto; muchos son los padres que consideran haber fracasado en su rol al conocer la elección sexual de su hijo adolescente; son muchos los profesionales que se cuestionan su elección de carrera al no haber obtenido los resultados soñados durante su formación; muchas son las personas que viven como un error su elección de pareja al darse cuenta que quien les acompaña está lejos de ser su hombre o mujer ideal; y, lamentablemente, son muy pocos quienes asumen estos momentos de aparente adversidad como una oportunidad de mejora, crecimiento, auto-evaluación, rectificación y desarrollo.

Valdría la pena preguntarse ¿cómo ver la homosexualidad de mi hijo como una oportunidad de auto-evaluación y desarrollo personal? o ¿cómo ver mi elección de pareja como una oportunidad de mejora y crecimiento personal?, esas y otras respuestas deben ser construidas por cada quien consciente de su contexto, les garantizo que más temprano que tarde podrán ver las cosas desde otra perspectiva si comienzan a aceptar que ser humano implica tener derecho a fracasar, sin que esto sea sinónimo de renunciar a la búsqueda de la excelencia.

Toda persona que se desarrolle en entornos adversos y en donde generalmente los cambios inesperados forman parte de lo cotidiano, tiene mayor probabilidad de desarrollar altos niveles de «resiliencia», entendida esta competencia como la capacidad de mantener una actitud positiva y favorable a pesar de cualquier circunstancia compleja, pudiendo así transformar adversidades en oportunidades para sí mismo y su entorno.

En entornos organizacionales los líderes con altos niveles de resiliencia tienen un mayor índice de empleabilidad, indudablemente son más atractivos para el mercado porque cuentan con la habilidad de transformar una limitante en un trampolín para cualquier empresa. Ahora bien, no sólo es cuestión de actitud, también hay que estar dispuesto a generar movimiento y actuar en favor de promover el cambio.

Cerremos preguntándonos ¿qué he hecho hoy para transformar la crisis en una oportunidad?



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