Ama equivocarte

Hace poco veía una serie televisiva y uno de los actores dijo una frase que llamó mucho mi atención: “amo equivocarme”. Wow, ¡cuánto poder en esa afirmación! Mi interés por la televisión quedó a un lado, no pude evitar hundirme en la comprensión de esa expresión.

Se preguntarán, ¿y por qué amar equivocarnos? Se supone que equivocarnos implica haber tomado malas decisiones, significa haber actuado erróneamente y, como consecuencia, asumir y aceptar que hemos fracasado en el intento. Y cómo nos cuesta reconocer, ante nosotros y los demás, que nos hemos equivocado.

Evidentemente cuando nos equivocamos, algo falló, pero como dice Oscar Wilde “experiencia es el nombre que damos a nuestra equivocaciones”.

Convirtamos nuestras fallas, en más que una debilidad, en una fortaleza. Aprendamos a ver el trasfondo de lo sucedido y dejemos de torturarnos por lo que pudo haber sido y no fue. El tiempo es la clave y tu constancia, la mejor herramienta para obtener resultados.

Equivocarse es ley de vida. Amemos equivocarnos, porque en los errores encontramos la esencia de la vida. Nuestros desaciertos nos hacen más fuertes, nos ayudan a comprender nuestro entorno y nos hacen reinventarnos en la búsqueda hacia la excelencia y nuestro bienestar.

Que no te de miedo cometer equivocaciones, pero eso sí, haz que valgan la pena. Si te tropezaste con una piedra, la próxima vez aprende a verla antes de llegar a ella. No será la misma, quizás sea más grande o más pequeña o cambie de ubicación, pero sin duda, la piedra estará en tu camino. No te angusties, ni mucho menos desesperes. Si estás buscando una luz al final del túnel, ésa es la equivocación, ella puede darnos la respuesta correcta, el camino a seguir para lograr nuestras metas.



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