Amar de nuevo

Ella pertenece a la alta estadística de mujeres engañadas por sus maridos. Él dijo que había sido la primera y que esa era la última vez que le sería infiel, solo que la cana al aire tuvo consecuencias: un hijo fuera del matrimonio.

Su llanto parecía que no acabaría jamás, pero acabó; su dolor parecía que la mataría, pero sobrevivió; su amor parecía que se haría pedazos, y justo allí se detuvo para voltear a mirar el corazón de su esposo desde el suyo propio.

Sacó fuerzas de donde no sabía que las tenía, se secó las lágrimas, dejó de juzgar, de pedir explicaciones, de pensar que la culpa era solo de él. Entonces, con una mujerabilidad extraordinaria decidió Amar.

No salvó su matrimonio, no luchó por él, no se enfrentó a la otra. Solo Amó.

Y desde ese Amor concreto, buscó soluciones, escuchó el dolor de él, comprendió su cuota de responsabilidad como esposa, encontró ayuda, y se dieron cuenta de que lo que los había separado era ínfimo ante la cantidad de verdades que los unían.

Ambos, juntos, con dolor, pero amándose, reconocieron que se fallaron el uno al otro, que perdieron en algún momento el norte de su relación de pareja, que el error había sido inmenso, pero que más grande y concreto era lo que los unía.

Se mantienen unidos, su familia sigue creciendo, aquel niño existe y ambos están pendientes de su bienestar. De vez en cuando ella recuerda la situación y le duele, como cuando nos damos un golpe fuerte en la cicatriz de una herida ya curada.

Entonces, se le presentan casos de mujeres en circunstancias parecidas, pero que se mantienen al lado del marido por otras razones: los hijos pequeños, la posición económica, ¿divorciada yo? ¡Eso jamás!

Allí está ella con su experiencia para ayudarlas y así cambiar la frustración en decisión, la necesidad de venganza en perdón, la amargura en dulzura y la desconfianza en fe. No significa que se queden con sus parejas, muchas habrán perdido por completo lo que las unía, significa pasar ese sendero desde el aprendizaje y el Amor concreto que nos permite dejar lo que ya no sirve sin rencores y abrazar caminos nuevos con esperanza y certidumbre de que todo lo que experimentamos tiene una razón de ser.

 



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