Amar en la era digital

Amar en la era digital

Actualmente la mayoría de la sociedad mundial se concentra en las urbes en donde vivimos tiempos de ritmos acelerados, rodeados de exceso de estímulos enlaces digitales: aplicaciones de todo tipo, TV por demanda, juegos virtuales… que muchas veces generan la ilusión de conectarnos cuando más bien nos distancian de saber cómo estamos, de abrazarnos, de intimar.

Es nuestra responsabilidad abrir los ojos para estar alertas y evitar que nuestros vínculos penetren por los bosques del desconocimiento de quienes somos. Si sospechamos que esto está ocurriendo, es esencial reconocer que está en nosotros tomar las riendas para alcanzar vínculos de mayor trascendencia.

En esta búsqueda es básico aprender a balancear nuestras actividades diarias, para no descuidar nuestras relaciones significativas: nuestra familia, pareja, amistades, trabajo, y, sobre todo, con nosotros mismos. La comunicación interpersonal es sustancial cuando lo es la comunicación intrapersonal (la que tenemos nosotros con nosotros mismos).

Tomemos en cuenta que cada uno de nosotros desarrolla sus propias formas de sentir, de amar, las cuales las dilucidamos desde antes de nacer, aunque también las podemos reconducir cuando ya estamos mayores.

Para ser felices es necesario aprender a colocar cada cosa en su lugar, como por ejemplo dar, recibir, solicitar palabras cariñosas, abrazos, besos, caricias, llamadas…, en lugar de enmascarar nuestra necesidad de amor mediante sustitutos que sólo brindan corazas para corazones heridos carentes de relaciones auténticas de las que sólo nosotros podemos hacernos cargo.

Amémonos y a la vez tratémonos bien (recordemos que no es lo mismo).



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