¿Amigos o contactos?

Llevo algún tiempo madurando en mi cabeza esto de las “amistades” en redes sociales. Hace poco mi jefa llegó a la oficina indignada porque se había topado con un “amigo” de Facebook en una cafetería cercana a nuestro lugar de trabajo y éste no la saludó, simplemente la vio pasar con absoluta indiferencia y sin la menor expresión en su rostro. Tras contarnos lo sucedido y reírnos un poco del asunto vino la reflexión posterior. Yo mismo tengo a un gentío en Facebook, más de 500 amigos. En Twitter varios miles. En LinkedIn la misma cosa. En todas estas redes hay personas que te felicitan hasta por el día de tu santo. “Wao”, “Felicidades”, “Eres increíble”, “Tu hijo es bellísimo, Dios los bendiga”, “A ver cuándo nos vemos”, “Un día de estos hacemos una parrilla”. Pero cuando te encuentras con ellos en el Parque, el Centro Comercial, en la Iglesia, ni te saludan; ni siquiera una de esas sonrisas desganadas que al menos indican que uno no está loco, que en realidad se conocen pero no es como para hacer una fiesta con palmadas en la espalda. Pero, ¿cómo puede pasar esto? ¿no somos “amigos”? ¿no me felicitaste ayer por mi cumpleaños en el muro de Facebook?

amigos2¿Sirven entonces para algo estas “amistades”? Si hiciéramos una purga y dejáramos a los verdaderos amigos, a esos que te llaman a las 5 de la de mañana para decirte “hermano, mi viejo acaba de morir”, o a esas grandes amigas que te invitan un café para confiarte “me voy a casar con Álvaro, es el hombre de mi vida”, nuestro Facebook tendría, a lo sumo, unos 10 amigos. Pero eso sí, amigos de verdad, incondicionales, de esos que valen por mil y que forman ya parte inmanente de nuestra vida. Entonces entra uno en un gran dilema: ¿elimino a ese gentío de una buena vez y me quedo con mis 4 panas de siempre? No, ¡imagínate! ¿Qué va a decir el vecino cuando lo elimine y me lo encuentre en el ascensor el sábado por la mañana? ¿Y aquel hermano de mi ex novia?… ¿cómo hago para sacarlo de mi “grupo de amigos” sin que se ofenda y piense que sólo me interesaba para acercarme a su hermana? En fin, pienso que así, con penas, con hipocresías, con intereses, se va creando un entramado de amistades sin vínculo real difícil de desarmar. Esos perfiles nuestros en las redes sociales tienen vida propia, nosotros los creamos pero ya no sabemos cómo detenerlos, caemos a veces en el mismo vicio y enviamos la solicitud de amistad a gente que desde ya sabemos que nos cae pésimo, que nunca tuvimos nada en común y con quienes jamás compartimos ni un caramelo. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para hurgar en sus vidas de foto en foto y compararlas con la nuestra?

amigas_redes_sociales2Por mi parte, pienso que nada sustituirá el abrazo sincero del amigo, el saludo fresco y espontáneo, el “te amo” de mi esposa, el “te quiero papito” de mi hijo, el “Dios te proteja” de mis padres. Se trata de utilizar nuestro sentido del tacto pero no contra el teclado del computador sino por medio del apretón de manos, de beso, del abrazo, de la caricia que tenga alguna temperatura.

Por cierto, casi se me queda en el tintero otra cosa. Desde que el BlackBerry existe dejé de hablar por teléfono con mi hermana, quien vive en un país distinto al mío. Ahora nos escribimos mensajitos a menudo, nos enviamos caritas felices y fotos, intercambiamos impersonales frases. Pero nada como levantar el teléfono para volver a escuchar su voz y usar mis cuerdas vocales para pronunciar “te quiero hermana, me haces mucha falta”.

Para digerir mejor estas diferencias entre nuestra vida 1.0 y la 2.0 les recomiendo el simpático video que ven arriba.
 



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