Amistad hombre – mujer ¿es posible?

¡Claro que sí! Pero para que se de esta relación el hombre ha de contar con una mujer amiga, la cual existe, pero no suele ser muy buena.  “Amigo es el ratón del queso y, sin embargo, se lo come…” . Refrán popular grabado en nuestro subconsciente que la fémina suele tomarse muy a pecho. Por cuestiones sociales, culturales y naturales ella se considera el queso. Y mientras más bella, más apetitosa se siente.

Aún así, cuando el varón encuentra en la hembra a una mujer amiga podrá darse cuenta de que ella es bastante fiel. Sobre todo cuando está soltera. Visita, llama, está pendiente, comparte besos en la mejilla, abrazos y cariños. Es una novia sin sexo (en la mayoría de los casos). No sólo cuenta sus cosas y permite opinar al respecto, sino que también escucha a su amigo y analiza su situación. Esto no se debe tomar a la ligera, suena sencillo, pero es todo un fenómeno. Es fácil que el hombre sea amigo de una mujer. Muy fácil. Pero que ella sea su amiga es más complicado. Que ella deje de hablar momentáneamente de sus múltiples problemas, que siempre tendrá (recuerde que ella es más sensible a los conflictos) y se tome la molestia de escuchar los de él, es un verdadero acontecimiento. Créame. Lo puede hacer, pero a los segundos puede interrumpir recordándole al hablante porqué lo que le sucede a ella es peor.

La mujer suele quejarse de que el hombre no comparte sus sentimientos, pero la verdad es que no tiene con quién compartirlos. El hombre no se va a poner con otro hombre a contarle qué le acongoja porque “no es de machos”, a menos que se desahogue con quien sirve tragos en un bar. Y la mujer sensible que lo puede escuchar y comprender generalmente está en un constante monólogo interrumpido únicamente por su respiración. Sin embargo, la buena amiga, aunque se moleste y no soporte escuchar la historia de su amigo más de una vez, está ahí. Sobre todo la soltera, quien no tiene novio, pero tiene a su amigo. La Mujer NO es un ser solitario. Es una criatura mucho más social que el hombre. Necesita el contacto, la comunicación y la atención. Muchas llegan a aceptar un novio sólo por compañía. No están completamente seguras de la relación, tienen sus dudas, muy en el fondo saben que el asunto no va a funcionar, pero están con él “mientras tanto”. En la mujer todo es un período de transición. Eso no es un defecto. Al contrario, siempre tienen anhelos, esperanzas y la fe depositada en un futuro mejor. Tal vez ese amigo forme parte de un presente desechable, pero no importa. Él tiene a una amiga. Una cómplice. Un verdadero tesoro. Dulce como una conserva de coco. Atenta como una niñera inglesa.  Coqueta como una latina soltera.

Por eso al hombre le toca cuidarla, porque si no es un buen amigo la mujer puede prescindir de él fácilmente. De todas formas, ella siempre cuenta con sus “fieles” amigas que estarán a su lado, independientemente del hombre que llegue a su vida, sin que éste proteste (salvo casos excepcionales). Cuando él no le presta atención a ella o falla al entenderla, ¿qué tanto le puede aportar? Peor aún, cuando la edad, las hormonas o la desesperación lo llevan a solicitar un noviazgo (o algo por el estilo), ¿qué tanta confianza puede depositar la mujer en ese “amigo”? Si él siente algo fuerte e intenso por su amiga, debe confesarlo. Pero sólo si el caso lo amerita. Sólo si está prácticamente seguro de que es amor lo que siente. No vale la pena arruinar una amistad con propuestas indecentes dirigidas a cuanta chica le pase por el frente porque alejará a sus conocidas y afectará a quienes en verdad desean a la mítica mujer amiga.

 



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