Amistades convividas

Toda pareja de éxito y feliz convivencia integra los 3 tipos de amor: El Eros, el amor erótico, pasional, el amor instintivo, conectado con la sexualidad; el Ágape es el amor tierno, es la entrega, la sensibilidad y el deseo de bienestar del/la otro/a; y el amor Philia que es el amor fraterno, familiar incluyendo amistad y afecto; que comparte ideales, valores y se conecta con lo sagrado, lo espiritual.

Generalmente las parejas durante el noviazgo no se preocupan por tener estas clases de amor integrados con su pareja. Partiéndo de allí se comienzan relaciones con sólo Eros o sólo Ágape o con sólo Philia (he conocido gente que establece una relación de pareja queriendo a una persona como amigo o familiar con la premisa de que aprenderá a amarla/o como pareja) y esto aparte de limitar al amor haciéndolo algo desnutrido, carece de la conexión que sólo es posible en un amor completo, fuerte y profundo.

Con el tiempo ésta situación es sólo la punta de un iceberg llamado Amistad Convivida.

Muchas veces es el tiempo el que hace que buenas relaciones queden en este mismo calificativo.

¿A qué acuño este término «Amistad Convivida?

  1. Cuando las conversaciones de la pareja están focalizadas en la cotidianidad: la rutina, los hijos, el trabajo, la economía, etc. Nunca o casi nunca se habla de los sentimientos, los miedos, las inquietudes de ambos, como se sienten con relación al otro. No hay un «tester» para regular la energía activa en la pareja o, como solemos llamarla, Conexión.
  2. Cuando las relaciones intimas se hacen como parte de la rutina y/o para suplir una necesidad. Puede ser que haya sexo pero es sólo sexo, la parte espiritual está ausente. No hay profundidad. Esto no está vinculado a la frecuencia, (porque obviamente la frecuencia suele disminuir con el paso del tiempo) sino a la entrega.
  3. Son relaciones «aparentemente perfectas» donde «no hay problemas». Ya no se discute, las situaciones y los inconvenientes han sido tan repetitivos que te reprimes y te rindes, y los adoptas como parte de la relación y hasta te ACOSTUMBRAS a ellos, llámese desconfianza, Celos, Faltas de respeto, Violencia de algún tipo, etc. La relación está muerta.
  4. Cuando a pesar de «ser una buena pareja» falta el deseo. La intimidad marca la diferencia entre una relación de pareja y una amistad. Al faltar el deseo, aparece la frustración por un lado y el resentimiento por el otro, lo cual te lleva a sentirte no implicado y probablemente esto te lleve a estar en mayor disposición de recibir energía e interés de otros.

¿Que hacer si me encuentro en tal situación?

  1. Sé honesto/a: Tu pareja no debería ser alguien de quien debas cuidarte ni actuar a la defensiva. Debería ser alguien con quien tengas la libertad de mostrarte abierto y sensible sin sentir peligro de ser lastimado y/o aprovechado. Si esto pasa, tal vez no sea la persona correcta para ti.
  2. Comunícate: Para unos nos es más fácil comunicarnos que a otros, pero todos sabemos que la comunicación es vital en la relación de pareja, pero una comunicación sincera y profunda. Habla de tu preocupación con tu pareja.
  3. Asegúrate de que ambos tengan la misma intención. De nada vale que sólo una de las partes quiera recuperar las cosas cuando el otro ya no siente nada o está decidido a irse de la relación.
  4. Si ambos están conscientes de la situación y desean trabajar en su relación, es recomendable buscar ayuda profesional.

He conocido muchas parejas que tienen 20, 30 hasta 40 años en una amistad convivida, por costumbre. Pero también he conocido parejas muy de cerca con la misma cantidad de años juntos donde el amor está intacto gracias a una intención compartida y trabajo conjunto y constante.

Todos merecemos ser felices con las personas que amamos.  ¿Es fácil? Para nada. ¿Vale la Pena? Absolutamente.



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