¿Amor al dinero, o dinero del amor?

Solemos escuchar que “el amor al dinero” es parte de los pecados del mundo, y debemos evitarlo a toda costa. Lo curioso es que pasamos de evitar el amor al dinero, para crear un rechazo al dinero. Pensamos que donde hay amor, no debe haber dinero.

La consecuencia de esta confusión con la que llevamos tantos siglos, queda sellada en la frase que más repetimos: “No tengo dinero”, “no hay dinero”, “cada vez somos más pobres”. Y estas ideas me recuerdan a aquellas relaciones donde se convive con el otro, aunque no lo ame, porque no queda de otra. De hecho, mientras menos vea el dinero, o el dinero me vea a mí, más tranquilos vamos a vivir.

Lo que muy pocos sabemos es que el dinero es parte de las relaciones de nuestra vida. De la misma manera como debemos aprender a relacionarnos y comunicarnos con nuestros familiares y mascotas, el dinero también requiere una comunicación efectiva y una relación armoniosa para que sea duradera.

amor por dinero

A pesar de vivir creyendo que el dinero lo manejamos desde la mente, en realidad el dinero es algo que sentimos, que nos emociona. La abundancia o la escasez con la que vivimos siempre están relacionados con nuestras ideas con respecto a quienes somos y a quienes son los que más tienen.

Si creemos con certeza que los que tienen más dinero son ladrones, corruptos, aprovechadores, avaros y poco espirituales, en realidad eso no se lo estamos diciendo a ellos, sino que eso es lo que pensamos sobre las relaciones con dinero abundante. Si creemos con certeza que lo que me falta hoy es por culpa de un externo que me lo quitó, lo que estoy expresando es que para tenerlo de regreso alguien tendrá que perder.

Y esto no es para que describas al vecino, el amigo o al que ves por televisión, sino para que lo identifiques en ti, en tus pensamientos y tu realidad.

 Desde que te despiertas hasta que te vas a dormir, la gran mayoría de tus decisiones son de dinero. Dedicas un mínimo de 8 horas a una actividad cuya consecuencia es dinero, y aunque lo sabes, la energía que le imprimes a ese proceso es de rechazo y amargura, haciendo dinero de mala gana, porque estás más pendiente de lo que vas a recibir, que lo que estás dando a cambio. Te enfocas en el dinero, no en tu trabajo.

Tristemente, olvidamos que el dinero es un instrumento de amor, que es la vara mágica que convierte papel en alimento, papel en educación para tus hijos, papel en seguridad para tu familia. El dinero en abundancia es el resultado de las cosas que hacemos llenas de amor, y que contiene una parte de nuestra propia riqueza interna. Si trabajas con amor pero no te sientes valioso, crearás el mismo efecto que cuando te sientes valioso pero no trabajas con amor. Tienen que darse ambas para que la riqueza se materialice.

dinero con amor

En mi caso personal, he sabido escoger en función del amor, y no del miedo. He dejado entrevistas de empleo por la mitad si siento que predomina la necesidad antes que la pasión, lo que luego SIEMPRE me ha llevado a conseguir el empleo que me paga bien haciendo lo que me gusta. He crecido profesionalmente porque he sabido rechazar lo que no se adapta a lo que sé que valgo.

Mis decisiones financieras están alineadas con lo que soy, con lo que siento y con lo que hago. Conocer personas que manejan grandes masas de dinero no me hace envidiarlos ni condenarlos, sino que se convierten en inspiración para ser mejor y admiración por la disciplina que le imprimen a cada cosa que hacen. Reciben el dinero en agradecimiento y como consecuencia de ayudar a otros, de crear un mejor mundo y donan a las causas en las que creen. Ellos viven del dinero con amor y son mi ejemplo a seguir en la relación amor-dinero.

 Y tu: ¿Vives con amor al dinero, o vives el dinero con amor?

 



Deja tus comentarios aquí: