Amor de Pareja: Carta de Despedida

Amor de Pareja: Carta de Despedida

¿En qué momento amar se convirtió en una memoria de sufrimiento y una actitud de mendigar amor de pareja? ¿Para qué conocer mi árbol familiar y sus historias de amores contrariados? Para conocerme a mí en la actualidad, quizá necesito hacer una Constelación Familiar. Yo soy una rama de mi árbol genealógico. Yo llevo en mi vida y en mí las memorias de todo lo que han vivido mis ancestros, así es. Y el desconocimiento de ello me lleva a repetir patrones y memorias de forma inconsciente las mismas historias de mis ancestros. Este tema no es para renegar o culpar, no hay malos o buenos, hay amor ciego que llevaba al sacrificio y al sufrimiento.

Había una forma de ser hombre y una forma de ser mujer en esa familia, se perpetuo la seguridad que daba la pertenencia por encima del permiso de ser. Dentro de nuestro árbol genealógico familiar los sucesos que han vivido nuestros ancestros dejaron una gran huella o memoria que hoy nos lleva a sostener un dolor que no es nuestro… un dolor antiguo que desde el inconsciente cree estar protegiéndonos del sufrimiento sin mirar que a nivel profundo nos lleva a cerrar todas las posibilidades de disfrutar del amor de pareja, perpetuando con ello actitudes tóxicas que han unido a tantas generaciones. Por favor, hoy toma consciencia respondiéndote a ti las siguientes preguntas: ¿Qué se ha repetido como desamor en la historia del linaje femenino y masculino de tu árbol familiar? ¿Se han permitido amar las mujeres y hombres de tu familia? ¿Duermen juntos en una misma cama o duermen en habitaciones separadas? ¿De qué forma han amado? ¿De qué forma les han amado sus parejas? ¿Hay historias de desamor que les han llevado a desconfiar e incluso en renegar de la existencia del amor? ¿Crees que repites alguna de las historias de desamor de tus ancestros o familiares? Reflexiona sobre las respuestas, posiblemente comiences a recordar sucesos, tomate tu tiempo para procesarlos y decide si sientes que es el momento de comenzar a soltar ese dolor que te impide abrirte a amarte y amar.

Si tu pareja tiene la necesidad de controlarte, no tienes aquí y ahora una relación sana. El control de tu pareja te somete. Puede llegar a ser asfixiante y te coloca en una posición sumisa. Llegas a sentir que pierdes algo tan importante como el derecho a tu intimidad. El control es desconfianza en estado puro. El exceso de control puede mostrarse disfrazado de preocupación o atención. Es una certeza de que la desconfianza es la antesala de una ruptura. El control acaba con el amor de pareja. Elimina es espacio de crecimiento personal y la naturalidad en la pareja. Pues dejas de ser tú, para convertirte en lo que el otro quiere que seas. ¿De dónde proviene la necesidad absurda de querer controlar a tu pareja? Quizá una herida de traición que no has sanado tú y él, sí. Muchas veces esta herida también pudo ser trasmitida por los padres cuando hubo infidelidad en su relación. Existen patrones de infidelidad en el clan familiar que el niño observa durante su crianza y los asume como propios en su vida adulta. La infidelidad e incluso el divorcio hacen se establezca la dinámica de “vivir constantemente en desconfianza”. No se puede respirar tranquilamente en una relación donde los celos y la desconfianza son los protagonistas. Si tú vives desde el control tiene un niño herido del cual no es consciente, vive en guerra interna. La emoción más común es ser explosivo, vive a la defensiva, su miedo a nivel interno es a la incertidumbre de no saber que está haciendo su pareja y el miedo a la soledad de que su pareja decida terminar su relación.

La forma sutil en que comienza el control en una relación de pareja es:

  • Siempre quiere conocer tus contraseñas de teléfono y email.
  • Siente una inmensa curiosidad por saber a quién le envías mensajes de texto, correos electrónicos.
  • El amor de tu vida siempre te pide que confirmes dónde estás y con quién te encuentras.
  • Cuando tiene un ataque de celos envía mensajes de textos agresivos o amenazantes: ¿con quién estás tan tarde? ¿Qué estás haciendo?, etc.
  • Y puede llegar a contactar por teléfono o personalmente a tus amigos o familiares para verificar lo que les dices, si realmente estas con ellos. Y pretende ser quien controla siempre. Pues no es consciente que a nivel profundo está dañando todo lo que le une a su pareja se aleja cada vez más. Además, quiere intentar controlar la vida de quien dices amar, no es amor, no te engañes, es miedo, y el verdadero amor no puede existir dónde hay desconfianza.

Solo desde el amor incondicional y la conexión con el amor propio uno puede dejar ir a una pareja, a pesar del dolor. La gratitud abre el chakra corazón. Y las relaciones que realmente concluyen son desde el punto de vista y el sentir del Yo Adulto y no desde un Yo Infantil. Estas son despedidas que se llenan de una gran gratitud por lo vivido. Se manifiesta mucha tranquilidad y paz. Además, hay un asentir a todo tal como fue y tal como es, por el contrario, aquellas relaciones donde aún hay rencor, culpables, reproches, se viven desde la parte herida, desde ahí no hay paz, hay guerra interna, hay estancamiento, hay confusión, hay inconsciencia. Para llegar a ese estado de gratitud se debió haber hecho una revisión de lo que sucedió en la relación, sin buscar quien es el bueno o el malo.

Te invito a preguntarte ¿Para qué viví esta relación de pareja? ¿Qué puedo aprender de todo esto que estoy viviendo ahora? …no para buscar culpables. No te conectes con las culpas y los miedos. Suelta todo resentimiento. Y sí llegó la hora para mirar más allá. Es necesario observar atentamente cada parte y el todo de la relación amorosa con él o la “EX”. Mirar todo lo invisible, lo intangible, los saberes, la dinámica de la relación. Buscar todas las carencias. Llegó la hora de sanar las heridas, y superar las expectativas que no se alcanzaron a cubrir. Enumerar las necesidades no satisfechas e incluso hacer un inventario de promesas incumplidas para ser consciente, para crecer espiritualmente y madurar, para crecer en todos los aspectos necesarios.

¿Desde dónde das a tu pareja? ¿Desde dónde toma tu pareja eso que le has dado siempre? ¿Existe un equilibrio entre lo que das y lo que recibes? ¿Se expresa mucha gratitud? Piensa ¿tú sientes gratitud? ¿Hay un sentimiento de obligación, culpa o deuda? Quien da más de lo que se da así mismo, no está amando, a nivel profundo hay carencia de amor, cree que solo dando y haciendo podrá recibir amor de esa pareja, no cree que alguien le pueda amar por lo que es, tiene miedo que se alejen si deja de dar, de apoyar, de hacer, de servir. Al final vuelven dependiente a su pareja y se olvidan de sí mismos. Las personas que se cuentan la creencia “Doy sin esperar nada a cambio” viven en una constante frustración por no recibir, la mayoría no conoce sus necesidades y pone por encima las necesidades de los demás creyendo que de esa forma son “buenos”

Dime: ¿Tú eres bueno por olvidarte de ti? Sí. Esa creencia lleva al fracaso en todas… todas las relaciones de amor de pareja. Si en tu relación de pareja hoy eres tú quien da más, esa relación se terminará por una descompensación entre el dar y el recibir. ¿Para qué das más de lo que te das a ti? Para generar una deuda en tu pareja que al final te sirve para sentirte decepcionada(o), para chantajear, para manipular, para culpar. Reflexiona: ¿Desde dónde doy? ¿Para qué doy? ¿Qué recibo de mi pareja? ¿Cada vez que le doy y no recibo nada de nada? Si todas tus respuestas te dicen que en esa relación que tienes, no estás recibiendo amor de bueno y bonito, entonces conecta a nivel interno y responde con total sinceridad: ¿Realmente merezco esto? Y observa la carencia profunda de amor propio que hay en ti. Tu falta de autoestima te ha llevado a conectar con una pareja que también viven en mucha carencia de amor. Cuanto menos consciente eres de tus heridas emocionales, más grande es el dolor y la dependencia que te llevan a ser incapaz de separarte de tu pareja, aunque esa relación ya no funcione, aunque esa relación ya no te aporte nada. Hay quienes se quedan juntos por su miedo a la soledad, pero no hay mayor soledad que aquella que se siente a pesar de estar en compañía, esa es una soledad que pesa, que te recuerda tu cobardía, que te mete en el conformismo, que te lleva a la desesperanza, a la frustración.

En la ruptura de pareja las heridas de la infancia que no han sido sanadas se vuelven abrir, el dolor se hace evidente, te sientes abandonado/a, muy desprotegido/a, con un vacío interno que te lleva a pensar que cuando te falta tu pareja, te faltas a ti mismo /a.

La herida de abandono en tu “Yo Niño/a Interno” te hace mirar el mundo con un sentimiento interno de soledad, de no ser suficiente, de sentirte sin recursos para cuidarte, para estar bien, de sentirte víctima de las circunstancias sin responsabilizarte de tus emociones, de tus sentimientos, de tus acciones. Has una lista de chequeo: ¿Para qué vuelvo a buscar a mi ex pareja? Tú sabes que son varias las razones y no se vale responder con un por qué. ¿Realmente le necesito a mi amado/a? ¿Qué necesito de mi relación de pareja? ¿Y si comienzo a aprender a hacerme compañía para dejar de relacionarme desde el miedo a la soledad y las carencias de afecto y amor? ¿Qué excusas me cuento yo mismo /a para volver a esa relación que no sirve?

La relación que vuelves a buscar con tu “Ex” está basada en la dependencia, que alguien te cuide, te proteja, te diga lo que tienes que hacer, pero desde esa dependencia no hay amor, hay manipulación, chantaje, mendicidad emocional. A nivel profundo nadie puede abandonarte, eres tú quien se causa el mayor dolor de esa herida: cada vez que te olvidas de tus necesidades, es ahí, cuando tu pareja decide irse, solo deja la evidencia de que tú te haces falta.

Solo sobre el amor que hemos vivido antes podemos construir lo nuevo. Viviendo tu proceso de duelo, dándote el espacio para abrirte al dolor que te muestra las heridas que se hayan ocasionado, sintiendo las distintas emociones que te acompañarán y desde ahí permitirte crecer, madurar, integrar, evolucionar, despertar. La pareja como un vehículo de crecimiento, un aula de aprendizaje, un campo de consciencia, un espejo para mirarte en completitud. Un mensaje interno escrito en forma de carta te puede hacer concientizar ahora en este instante que:

“Confío en el Creador. Aquí y ahora me libero y te libero de cualquier patrón erróneo de “falta de amor”. Le pido al Creador que borre, transmute y elimine toda memoria errónea que manifieste el desamor. Lo que vivimos juntos tú y yo quedará para siempre en mí corazón. Lo sé. Fue muy doloroso el momento de la despedida, y estoy segura(o) de que lo fue también para ti. Lo siento mucho. Perdóname. Me perdono por todo lo vivido de manera tan discordante y negativa. Me amo y te amo por todo lo bueno que me diste en la relación amorosa. Gracias. Me inclino ante ti en total gratitud. Gracias por todo lo bueno y todo lo malo. Aquí y ahora estoy lleno/a de templanza y amor incondicional. No te juzgo ni te veo desde mis prejuicios y mi ego. Yo le pido a Dios Padre Celestial que toda manifestación sea de la mejor y más elevada manera. Y ahora dejo un espacio en mi corazón a ese vínculo que nos llevó a conocernos. Tú ya perteneces a mi pasado. Lo único que tengo es el aquí y ahora. Te libero y me libero. No me siento solo. Libero y me libero de todo pasado relacionado contigo. Te doy las gracias por todo lo vivido y te dejo ir con amor. Hoy te dejo libre de mí presencia. Y me hago libre de ti. Yo Soy muy inteligente y me adapto con facilidad a todos los cambios. Yo abro mi corazón y mi mente para recibir amor incondicional de pareja. Yo tengo la convicción de que todo llega a mí con facilidad. Me siento en total equilibrio y armonía perfecta. Nunca estoy solo/a. El universo me apoya con mucho amor puro y perfecto. Mi familia me ama y apoya incondicionalmente. Todos mis pensamientos siempre me conectan con la solución a los problemas y dificultades de la vida cotidiana. Todas mis emociones y sentimientos me conectan con pensamientos positivos llenos de alegría, tranquilidad, elevados y prósperos. El Divino Creador es la Fuente de todos mis suministros. Todos mis pensamientos y palabras manifiestan mi mundo ahora. Todo es energía vital del Creador. Todo es perfecto. Todo sirve para crecer. Todo es ganancia. Nada se pierde. Todo lo vivido sirve para crecer. Todo es posible. Solo atraigo ahora gente positiva y amorosa. Es una certeza. Amén.”

Gracias. Te amo. Lo siento. Perdóname.

Foto creada por master1305 – www.freepik.es



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