Amor en primera persona

El mundo occidental celebra el Día del Amor y la Amistad. El famoso 14 de Febrero que tantos dolores de cabeza, alegrías, encuentros y desencuentros genera. Algunas se ponen eufóricas ante la promesa de regalos y placeres que depara la noche y el encuentro con el amado. Para otras es una fecha hiriente que resalta su soledad, los problemas con su pareja actual o sus bajones de autoestima. En ambos casos, el cielo del amor o el infierno de la soledad, surgen de tu propia mente. Tus pensamientos sobre ti misma, sobre los demás y sobre el romance determinan en buena medida cómo serán tus relaciones de pareja. Todo empieza en la mente.  Si toda la novela empieza en la mente… ¿Por qué no la miramos un poco más de cerca? Estudiando la raíz también podemos conocer los frutos.

La cadena mental empieza con una sensación física. Y la cosa pudiera resumirse así: experimentamos  sensaciones placenteras o dolorosas; surgen pensamientos asociados a las mismas de aprobación y deseo o rechazo y aversión; el pensamiento elaborado genera reacciones emocionales más profundas; las emociones generan una acción verbal o física; la acción realizada (placentera o dolorosa) genera mil reacciones más y así armamos la novela de las nueve. Si prestas atención a tu interior, analizando con cuidado tu mente y tu cuerpo, verás que al retroceder la película, esa cadena de acontecimientos se ha vuelto automática y prácticamente invisible a tus ojos. Es una conducta aprendida, un hábito o un patrón mental que te acompaña en tus interacciones con los demás: familia, pareja, socios, empleados o amigos.

Si el patrón te da buenos resultados sigue con él. Pero si tu vida emocional es una montaña rusa o vives encerrada en la soledad (y la gordura muchas veces es el escondite que creamos para no exponernos al dolor o el compromiso) es hora de cambiar. Las relaciones de amor verdaderas empiezan cuando somos capaces de amarnos en primera persona. Si no te amas, no te aceptas, no te cuidas, ni eres feliz contigo misma, tu cuerpo y tu sexualidad, es muy difícil que puedas hacer feliz a otra persona. Porque un mendigo no puede darte mil dólares, ni un vaso vacío saciar la sed.

Este Día de San Valentín acepta el compromiso contigo misma. Reconoce que eres una buena persona, que mereces amor y cuidados, que vales la pena. Cuida tu cuerpo y tu mente, haz una lista de las cosas que te gustan de ti y de las que no te gustan también. Sobre lo que te gusta de ti construirás una autoestima más saludable. Sobre lo que no te gusta tendrás una lista de tareas y pequeños cambios que te llevarán a ser la mejor versión de ti misma. Si quieres amar y ser amada, empieza por ti sin esperar resultados inmediatos. Eres una lámpara de amor, así que trata de ponerle el mejor bombillo, los vidrios más limpios y la mejor energía. Tu luz se proyectará sobre tu familia, trabajo y amigos. Y ese brillo te hará atractiva e irresistible, porque viene de tu interior, no de la cartera que tengas puesta.



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