Amor es

Pasión, romanticismo, dar la vida por el otro, sufridera desesperada porque el objeto de tu amor desaparece física o espiritualmente de tu vida. Pasé un rato largo en la trampa de convencer al otro, incluso a mí misma, de que existe un concepto de amor aceptable por todos, que no pasa por ninguna de las acepciones con las que inicia este texto. Y es probable que todavía, mientras escribo, me mantenga en la «trampa».

Incluso consulté el diccionario y hay más de 15 acepciones diferentes de la palabra amor. Grandes maestros lo han definido, podríamos pasar horas analizándolo, se han hecho miles de tratados sobre el tema, desde el amor de pareja hasta el sublime amor a Dios, pero ¿de qué nos sirve intelectualizarlo?

Es posible que para un hombre y una mujer sea útil validar si están hablando de lo mismo al momento de hacer pareja y, como eso pasa muy poco –que yo sepa- he allí luego los grandes desencuentros y fracasos que finalizan con un corolario insólito, que no he visto a nadie afirmar con alegría: «no me enamoro más, no creo en el amor».

amor-esEn estos días una amiga está sufriendo de forma descarnada porque su pareja la echó de su casa y ahora está buscándola y pidiéndole perdón. Otra tiene una relación estable y aparentemente satisfactoria, pero no termina de sentirse feliz y enamorada. Más allá está la que siente una atracción única por su pareja, pero sus proyectos de vida no coinciden. En fin, sufrir por «amor» parece que no ha dejado de ser la orden del día. Y es justo allí donde me detengo, porque a pesar de las canciones, novelas, grandes cuentos y películas, que nos inyectan la idea intravenosa del sufrimiento amoroso, siento que una importante masa crítica se ha dado cuenta de que el amor nos hace felices y fundamentalmente libres; al menos esa es mi esperanza.

Abrirnos a esa posibilidad transforma nuestro fuero interno y nos permite desarrollar relaciones honestas y abiertas con cada ser humano que decidamos esté en nuestras vidas, desde nuestras familias, parejas y amigos hasta los compañeros de trabajo, jefes, clientes y proveedores. Sí ¡hasta esos espacios laborales! Así de concreto creo que puede ser el amor.

Claro que si fuera tan fácil como se plantea no haría falta decirlo ni andar hurgando por la vida qué es el amor. Sin embargo, siento que la dificultad puede depender de nuestra propia óptica.

amor-es2Mi mujerabilidad me reta a entregar sin querer controlar, a disfrutar sin condicionar, a sonreír sin doble intención, a dar sin recelos, a recibir con agradecimiento, a comprender sin pretender moldear, a escuchar sin responder, a besar, saludar, bailar, conversar, hacer silencio; todo desde el amor por mí, porque es verdad lo que dicen: nadie puede dar lo que no tiene en su corazón.

Todavía no me he topado con el primero que no sucumba a un gesto amoroso, una mirada amable o a un comentario chistoso que alegra el momento. Para mí, eso es amor, simple y profundo.

Y con mayúscula: Amor.



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