Año nuevo, metas nuevas… ¿O más de lo mismo?

Glenda Travieso es autora del libro Sanar es una elección, conoce tu depresión y aprende cómo superarla, de Ediciones Inspirulina. Para conocer más de su libro, haz clic aquí.

 

Se acerca un nuevo año y empezamos con mucho afán a realizar nuestra lista de deseos e intenciones. Lo más probable es que comencemos por revisar la lista de resoluciones del año que está por finalizar y midamos cómo fue nuestro progreso. Una tarea que muchas veces no resulta tan satisfactoria, pues caemos en la cuenta de que no logramos todo lo que llenos de entusiasmo nos propusimos y lo que es peor en muc

hos casos, tendremos una ligera sensación de incomodidad e incluso decepción ya que algunas de estas resoluciones han formado parte de nuestra lista de deseos año tras año sin que hasta ahora hayamos podido emprender acción alguna para lograrlas; o hemos dado los primeros pasitos, pero aún estamos muy lejos de contabilizarla como un logro.

En ese momento pueden suceder dos cosas en nuestra mente.

La primera es que nos reprochemos una y otra vez nuestra falta de compromiso, sintiéndonos profundamente culpables y decepcionados con nosotros mismos. La segunda es que comencemos a emitir una lista interminable de justificaciones, proyectando nuestra culpa en otros, en la pareja, hacia las circunstancias e incluso en muchas ocasiones culparemos a Dios.

Lo más triste es que no sabemos cómo romper con este ciclo enfermizo de procrastinación. Nos sentimos confundidos porque aunque es algo que anhelamos lograr con todo nuestro corazón, e inclusive puede ser algo determinante para nuestra salud y bienestar, no logramos tener la motivación suficiente para iniciar la acción.

Sin embargo, si somos un poquito objetivos y nos distanciamos un poco del problema, que es la invitación que te extiendo a partir de este momento, notaremos cómo nuestra falta de motivación obedece a un patrón de comportamiento repetitivo. Quizás llevas años intentando dejar de fumar o batallando contra esos mismos kilos de más, o con tu falta de previsión y despilfarro. Lo cierto es que es que has estado engañado/a creyendo que tu conducta poco aceptable es el verdadero problema, en lugar de buscar la causa.

Afirma Debbie Ford, coautora del libro Luz en la Sombra (The Shadow Effect), que la clave está en entender que estos patrones de conducta se formaron a raíz de reprimir sentimientos o aspectos de nuestra sombra de los que nos avergonzamos, y que solo trayéndolos a la luz podemos llegar al origen de nuestra conducta y acabar con este patrón.

Tal es el caso de la niña que comenzó a usar las golosinas para aliviar el miedo y el sentimiento de abandono que le producía que su madre la dejara sola para ir a trabajar. O el de la adolescente, que odiando la pereza de su padrastro, un día decidió que no sería como él, pero que ahora de adulta a pesar de que para todo el mundo es un prodigio de eficiencia y responsabilidad, ve esta conducta reflejada en su día a día cuando se da cuenta de que pospone los proyectos importante para su vida.

En psicología, la sombra son todos aquellos aspectos de nuestra personalidad que repudiamos o que nos parecen inaceptables y que desde muy chicos hemos ido almacenando y reprimiendo. Nuestra sombra siempre está vinculada a algún hecho traumático o a una combinación de momentos dolorosos, y para mantenerla oculta nos hemos creado una personalidad falsa que encaja perfectamente con lo que según nosotros, nuestro entorno ─familia, amigos, sociedad, etc.─ quiere que seamos.

Cuando de manera consciente no somos capaces de reconocer nuestra sombra, esta tarde o temprano se encargará de hacernos saber que existe. Es por eso que existen las adicciones, la depresión, los padres que maltratan a los hijos, las enfermedades, en fin, todas aquellas conductas que nuestra sociedad despliega y que no somos capaces de entender. La buena noticia es que nuestra sombra solo es peligrosa si como dice Ford, “la encerramos en el oscuro sótano de la represión”.

Se hace imprescindible entonces observarnos para descubrir qué hay más allá de nuestra conducta de autosaboteo, por qué a pesar de querer con toda nuestras fuerzas lograr un objetivo, no lo hacemos. Para la autora, el autosabotaje no es más que la resistencia de nuestro Yo Superior de continuar desempeñando el papel que nos hemos asignado. Cada vez que descubrimos una conducta que amenaza nuestra paz mental, felicidad, salud, seguridad, es el momento de indagar en nuestro mundo interior para descubrir ese aspecto de la sombra que estamos encubriendo y con el cual urge la reconciliación, pues la única manera de restarle poder a nuestro lado oculto es aceptándolo y reconciliándonos con él para lograr la unidad. Solo siendo compasivos con esa parte de nosotros que ha originado dicha conducta, tendremos nuevamente el poder sobre nuestras acciones y romperemos con las respuestas automáticas de nuestros patrones no deseados.

Si tienes la valentía de enfrentar tus miedos más profundos, de entender cómo se formó tu sombra, te aseguro que será un camino fascinante que te permitirá conectarte con tu enorme poder personal. Las excusas dejarán de existir y comenzarás a ver grandes avances en tu vida.

Te dejo por aquí el enlace al documental de Debbie Ford, titulado el Efecto Sombra.

 

Si quieres aprender más sobre la depresión y del trabajo de Glenda Travieso, puedes visitar este enlace para conocer su libro Sanar es una elección, conoce tu depresión y aprende cómo superarla, de Ediciones Inspirulina.



Deja tus comentarios aquí: