Apaga el piloto automático

Apaga el piloto automático

Vivimos entre apuros y presiones. Es difícil no rendirse ante la rutina. Levantarse temprano en la mañana, emprender la carrera para tenerlo todo listo, correr al trabajo, rendir lo máximo posible en función de los objetivos de terceros, regresar a la casa exhausto, comer frente a la tele y rendirse al sueño. Y empezar de nuevo al día siguiente con lo mismo.

Si cuando te preguntan cómo estás tus respuestas son “bien, en lo mismo de siempre”, “chévere, en la lucha por la locha”, “ahí vamos, echándole pichón” (inserta cualquier respuesta que revele un carácter acomodaticio), es posible que hayas caído en el modo piloto automático. Sin duda alguna, es hora de avivar tu espíritu y retomar la pasión por vivir, propia de espíritus libres y felices.

Los cambios siempre son difíciles de asimilar. Es natural que vengan preguntas como: “¿y qué hago con las cuentas por pagar?”, “¿cómo hago para conseguir algo mejor?” o afirmaciones como  “no me queda de otra”. Lo importante no es qué te toca hacer, sino cómo lo afrontas.

Para empezar, recomendamos estas palabras del Dalai Lama: “Una mente lúcida y un buen corazón acompañados por sentimientos cálidos, son las cosas más importantes. Si la mente no se dirige a los pensamientos positivos y elevados, nunca podremos hallar la felicidad”.

Ahora, te brindamos una serie de consejos para despertar tu espíritu, de manera que puedas convertirte en el chofer de tu vida, y dirigirla hacia donde solamente tú lo desees.Mueve tu cuerpo. Haz ejercicio, yoga, danza, trote: el oxígeno y la sangre de tu cuerpo deben moverse, y queda de ti propulsar ese movimiento.

Toma diferentes rutas hacia el trabajo cada mañana.

Llévale la contraria a tu zona de confort. Salte de allí.

Limpia el desorden. Empieza por encontrar 5 o 10 cosas de tu casa que no te sirvan, y dónalas a alguien que las necesite. Eso generará un movimiento en tu comportamiento y la energía de tu hogar.

Busca consumir alimentos orgánicos, para que tu cuerpo se llene de energía y vitalidad.

Diseña horarios de conectividad, un exceso de redes sociales puede hacer que caigas en las redes del aislamiento.

Busca hacer algún voluntariado por primera vez.

Crea un espacio en tu casa para meditar y pedir por tu bienestar.

¿Viste alguna frase o imagen que te inspiró? Imprímela y tenla siempre a la vista (como la cita del Dalai Lama, por ejemplo).

No le tengas miedo a los cambios. La costumbre conlleva comodidad, pero ¿y si el aburrimiento y la infelicidad son la costumbre? Abre tu mente y tu corazón a los cambios, y verás cómo empiezas a llenarte de bienestar.



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