Apoyo madre a madre

Cada día surgen más innovaciones en el ámbito de la maternidad. Como lo leen, hay una revalorización del tema, y desde sus perspectivas particulares, muchas mujeres emprenden en los rubros de productos y servicios destinados a satisfacer el mercado de la crianza. Se convierten en verdaderos referentes y expertas en sus áreas, desde nutrición hasta porteo, y brindan un inmejorable apoyo a las familias y la sociedad en conjunto.

Pero esta nueva alianza va más allá de un aparataje comercial. Otras mujeres, que conservan su campo profesional original o que laboran en el hogar, se han dedicado también a ‘hablar’, a brindar apoyo, a generar información y opinión. Temas como conciliación, alimentación, neurociencia, democratización de la crianza (e incluso tendencias menos negociadoras) son ahora pan de cada día en la opinión pública, gracias a las generadoras de “matrices” (en ambos sentidos) que con gran poder se están apropiando de la esfera, no solo virtual sino también personal  y laboral.

El movimiento es enriquecedor y propiciará múltiples cambios en un futuro no muy lejano, empezando por potenciar la visión de sí mismas que tienen muchas madres. Se trata nada menos de que las madres encuentran su propia voz y reencuadran las prioridades de la sociedad. Un punto de inicio para este reencuadre es apoyar a sus “colegas”, brindando consejos con la mejor de las voluntades.

Muchas nos beneficiaremos de estas voces. Para que la experiencia sea beneficiosa al máximo, vale la pena recordar:

  1. Formarse. La mujer/madre per se tiene mucho valor adquirido de su experiencia directa, vital y consciente, pero formarse nunca está de más, la lactancia materna, por ejemplo, es un campo con hallazgos diarios, donde la bioquímica, la alergología e incluso la econocomía aportan constantemente. Todos podemos ser promotores de lactancia y contar con información actualizada. Todos tenemos mitos y podemos generar mayor confusión y errores. Esto es válido para cualquier área.
  2. Autoobservarse. Así como no deseamos transmitir miedos, estereotipos y tabúes a nuestros hijos, no queremos hacerlo a nuestras hermanas madres. Pero primero debemos tener la información (punto 1) y luego observar cuándo efectivamente somos vehículo de prejuicios (y todos lo somos alguna vez)
  3. No intervenir si no te lo han pedido. Muchas veces la curva de aprendizaje de unos es más extensa que la de otros, pero se dan sorpresas. Hay veces que la mamá solo quiere contensión, escucha, hablar, y al oírse a sí misma, encuentra confianza y certeza. En esa labor de escucha ya somos muy útiles, a veces podemos tocar fibras muy sensibles interviniendo repentinamente, o en un mal momento.
  4. No juzgar/hablar por tu experiencia. Ponerse en el lugar de otro es importantísimo para esta labor, lo cual es imposible si estamos hablando desde nuestra visión y experiencia particular. En la crianza hay miles de estilos, como niños en el mundo o como días que pasan, lo que me sirvió a mí hoy, puede dejar de funcionar en un mes o con otro hijo.

Prepárate, conócete, sé justa y compasiva y ¡habla! Muchas mamás están ávidas de conocimiento y apoyo y quizás allí tú seas el presente que ellas esperan. En el siguiente post veremos los beneficios que tenemos al apoyarnos entre madres.



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