Aprende a desconectarte para conectarte con el ser

Aprende a desconectarte para conectarte con el ser
Desconectarnos vs. conectarnos

Es importante desconectarnos del mundo para conectarnos con nosotros mismos.

En la actualidad vivimos conectados a un sinfín de aparatos tecnológicos y situaciones que nos van estresando y desconectando de nosotros mismos como el celular, el computador, el televisor, las noticias, los problemas, el tráfico, el trabajo, etc. Sin darnos cuenta, la rutina y todos estos distractores nos consumen tanto tiempo en nuestro día a día que llegamos a creer que eso es la vida y lo que somos, alejándonos cada vez más de nuestra esencia.

Sí es cierto que es inevitable estar rodeado de todo este mundo en el cual vivimos, y sobre todo despegarnos de los celulares y sus redes que se han vuelto casi que una extensión de nuestro cuerpo. Sin embargo, darle un uso consciente es lo ideal, sin dejar de prestarle atención a otros aspectos relevantes de nuestra vida, y recordar que nuestro mundo externo es un reflejo de nuestro mundo interno. Por lo tanto, nutrir nuestro ser, nuestra alma con cosas que la alimenten, que la llenen de paz, tranquilidad y armonía para encontrar el equilibrio en la vida diaria que con tantos agentes externos se vuelve una tarea ardua.

Es allí, donde surge la pregunta; ¿cómo me conecto con mi ser? Primero veamos qué significa conexión:

Según la RAE conexión “es el acto de atar, unir, enlazar una cosa con otra”.

Por consiguiente, ¿cómo hacemos para conectarnos con nosotros mismos cuando vivimos casi que en un piloto automático?

Busca durante el día, preferiblemente en la mañana espacios para…

Meditar. Para meditar no necesitas tener una edad en especial, ni una condición física determinada. Meditar te conectará con el presente, y te permitirá permanecer en el aquí y en el ahora, en el cual todo es perfecto. Encuentra el silencio dentro de ti y siente la conexión con la divinidad.

Al principio puede parecer algo muy complicado aquietar la mente y dejar ir los pensamientos. Con la practica constante irás observando todos los beneficios que causa practicarlo, sintiendo más serenidad, mayor concentración, te vas desconectando de todo lo externo para adentrarte en tu interior.

«Haz de tu vida una meditación y luego se feliz».

Regálate momentos para ti. Aprende a ponerte en el centro y ser tu mayor prioridad. Incluso para servir y pensar en otros, primero te necesitas a ti sana, estable y feliz. Establece horarios, días o simplemente un espacio en tu agenda diaria para reconocer lo valiosa, lo capaz y hermosa que eres. Dedica tiempo para leer ese libro que has postergado mil veces, para cuidarte, para preparar tu receta favorita o quizás cantar y bailar como desquiciada si eso te hace sentir feliz. Disfruta de tu compañía a solas para cuidarte y mimarte. 

«Cuídate, eres el jardín que crece dentro de ti».

Conéctate con lo que te gusta incluso en el contraste. ¡Bendito sea el contraste!, porque en él identificamos lo que nos gusta y es ahí donde vas a enfocar tu atención: en todo aquello que te gusta de ti, de los demás y de todo lo que te rodea.

«Donde enfocas tu atención, diriges tu energía».

Este ejercicio, además de mejorar todas tus relaciones, te dará más seguridad y confianza en ti misma. Practicándolo diariamente en todo momento le estarás diciendo al universo aquello que te gusta y, por ende, te enviará más situaciones iguales. Te confieso un secretillo, si tienes algún problema con alguien o algo, haz una lista de todo lo que te gusta de ello y verás cómo en poco tiempo todo mejora.

 Haz lo que te apasiona. Se dice que cuando escuchamos a nuestro corazón o intuición y lo seguimos, estamos siguiendo a Dios. Escúchate, sigue ese deseo que tienes, eso que te despierta, que te motiva y que incluso harías sin que te pagaran. Te aseguro que en ese lugar encontrarás la felicidad. Trabaja en ti, en tus pasiones, en lo que disfrutas hacer y sobre todo sé. El que no tiempo para sí está condenado a ser un esclavo de los demás.

Si es necesario investiga, lee, pregunta a otros que ya hayan logrado lo que deseas, y ponte manos a la obra. Es muy aburrido y cansón vivir bajo los estereotipos y deseos de otros.

«Eres magnífica, espléndida y notable, y mereces vivir como quieras».

Disfruta de lo básico. Recuerda apreciar y valorar la presencia del otro, de estar presente, de la caricia, del cariño. Haz que el tiempo que inviertes en otros sea de calidad. A veces cuando vivimos desconectados de lo esencial olvidamos esto, sobre todo con los seres queridos. Olvidamos la importancia de la escucha activa, de la sonrisa, de los halagos, de los buenos días, del cómo te fue, que sin duda hacen nuestro día mejor.

«Un día sin sonreír es un día perdido».

Gracias por llegar hasta aquí, deseo de corazón que este artículo pueda servirte para conectarte contigo y con lo importante.



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