Aprende a fluir con los vínculos que te acompañan desde antes de nacer

«Nuestros hijos nos dan la oportunidad de ser los padres que siempre hemos deseado tener». Louise Hart.

Una de las pautas que enseñan las Constelaciones Familiares es reconocer que nuestros familiares (padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos…) todos hicieron lo que pudieron, y lo que hicieron ya está hecho y nos beneficiamos si miramos eso con respeto, agradecimiento y amor.

Si nos preguntamos quién lo hizo mejor y quién lo hizo peor, no obtendremos ninguna respuesta verdadera. Cuando reconocemos esto, sin lamentaciones, iniciamos nuestro propio rumbo con toda la dignidad del caso.

Los padres tienden a proyectarse en sus hijos. Por ello, quieren que coman lo mismo, que sean socialmente, o profesionalmente similares, y párese de contar, y esto hace que se tensione la relación. Los padres no quieren verse defraudados y los hijos no quieren defraudarlos. Esto interfiere con las decisiones (muchas veces inconscientes) en la escogencia de la persona de la que nos enamoramos, los amigos, y más.

Podemos verificar la calidad de la vinculación que tenemos con nuestros padres en los diferentes momentos de nuestras vidas. Casos típicos de vínculos conflictivos son:

  • vinculos-familiaQuerer complacerlos todo el tiempo y a como de lugar. Ej. «Estudié medicina porque mis padres querían tener un hijo médico. Ahora soy médico y un artista frustrado».
  • Querer llevarles la contraria. Buscar hacer lo opuesto de lo que ellos quieren. Ej. «Como para ellos mantener una buena relación consiste únicamente en invitarme a comer asado porque y que ‘compartir un plato de carne en familia es lo mejor que hay’, pues decidí meterme a vegetariano, y les dije que no quería volver a esas reuniones porque me desagrada verlos comiendo cadáveres».
  • Pretender la mayor separación posible. Procurar desconectarnos y entablar distancia por asuntos que consideramos irreconciliables. Ej. «Le dije que él ya no era mi papá y me fui. Desde ese día no lo he vuelto a ver, aunque el otro día creo que me lo crucé en la calle, pero no estoy seguro porque aceleré el paso».
  • Creer que sólo cuando nuestra familia cambie podremos ser felices. Nos negamos a aceptar a los nuestros tal cual y como son, con sus creencias, nivel socioeconómico, color de piel, etc. Ej. «Ellos se tienen que convencer que lo mejor es vender la casa como yo les digo, luego con esa plata ya yo tengo pensado todo lo que hay que hacer. Pero están aferrados al pasado por la mentalidad cristiana que les ha hecho tanto daño, ya yo no sé qué hacer para que se dejen tanto catolicismo».

Cuando hacemos una toma de conciencia acerca de nuestra familia podemos notar cuán distinto es transcurrir nuestra vida en buenos términos con los nuestros.

Todos podemos aprender a fluir con los vínculos que nos acompañan desde antes de nacer.

Cerramos citando a Louise Hart: «No existe vínculo más profundo que la conexión entre padres e hijos. Ni la muerte puede acabarlo».

 



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