Aprende a pedir

Recuerdo que le escuché decir a mi mamá: esa es una de las 7 maneras de pedir. Esto lo decía cuando las cosas no se las pedía de forma directa.
En alguna ocasión le pregunté, y cuales son esas 7 maneras de pedir, pero sólo se reía y no explicaba más.
Aprendí con el paso del tiempo que si hay varias maneras de pedir, aunque no se si realmente sean 7. Lo cierto es que una de las cosas que he decidido es aprender a pedir. Inclusive en la Biblia tenemos referencias de «Pedir y se les dará», Lucas capitulo 11, versículos 9 al 13. Mateo capítulo 7, versículos 7 al 11.

Y es que hay que saber pedir, para conseguir las cosas que realmente se quieren.

Es fundamental saber exactamente que es lo que queremos, y de esto hay muchos autores que lo mencionan. El ejemplo que escuché de la chica que realizó su «mapa del tesoro» pidiendo un empleo con un salario muy elevado que le permitiera cubrir todas sus deudas; la llamaron para ofrecerselo, sólo que en otra ciudad a la cual ella no se podía mudar. Pues, no supo pedir. Aunque parezca ilógico, en muchas ocasiones no sabemos pedir exactamente lo que queremos y nos llegan las cosas incompletas.

Otra cosa es la oportunidad, el tiempo de pedir, el momento oportuno. Porque luego pueden presentarse las cosas que queremos cuando ya no las necesitamos.

Saber a quien le vamos a pedir cada cosa. Allí los niños y adolescentes nos llevan una ventaja grande. Ellos saben si el permiso que quieren para ir a la fiesta o al cine se lo van a pedir a la mamá o al papá. E inclusive tienen un sexto sentido que les indica cuando es que pueden pedir algo y cuando no.

No suponer, es necesario. Suponemos que el otro adivina lo que quiero. Y luego me quejo del porque no compartieron conmigo algo, quizás porque no se enteraron que yo quería eso.

El típico: «debía saber que yo quería o necesitaba… tal cosa». O, «si ya sabe que yo no tengo?, como no me va a ofrecer?». Puede que el otro sepa que no tienes, mas no sabe que tu lo requieres de el/ella.

Perder el miedo a pedir. Muchas veces no pedimos lo que queremos por miedo a que nos digan que no. Allí debo preguntarme que es lo peor que puede pasar?. Si me dicen que no, allí no se acabará el mundo, al menos hice el intento.

Otra excusa es que nos da pena molestar, sin siquiera saber si la otra persona realmente está dispuesta a hacer o darnos algo.

Pedir, y se les dará. Pide, que hasta los bebés recién nacidos deben pedir con su llanto alimento, o que se les cobije, o se les atienda.

Decido aprender a pedir, para lograr las  cosas que  realmente quiero, como las quiero y cuando las quiero, y así dar un paso  adelante hacia una vida mejor y mas feliz. La decisión siempre será mía.

 

 

 



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