Aprende a buscar el lado positivo de las cosas

Hace algunas semanas había compartido en mi Blog la conferencia de Peter Diamandis en TED donde explicaba las razones por las que debemos ser optimistas por el presente y el futuro que nos espera. Tal como lo señala  Diamandis, el negativismo tiene un efecto que hace que nuestro cerebro lo procese con mayor inmediatez y en un mundo inundado de información, es un método eficaz para recibir atención. Aunque la vida puede ser difícil en muchos aspectos, mantenernos positivos  y optimistas nos revitaliza.

Irónicamente, en la actualidad vivimos rodeados de negativismo a un nivel tal, que cada día parece como si estuviésemos a un paso del final de todo lo que nos rodea.

La visión negativa de las cosas, es un hábito que aprendemos de adultos. Cuando somos niños, no tenemos el criterio suficiente para determinar si algo va a representar a futuro en algo positivo o negativo para nuestras vidas. Nuestra percepción está basada en gran parte en los placeres inmediatos, pero en la medida que vamos creciendo, la experiencia, y los patrones de referencia que tenemos, van a incidir en la forma que nosotros vemos las situaciones futuras.

Hay situaciones diversas, y definitivamente la visión optimista o pesimista en ocasiones depende de lo que esté ocurriendo en ese momento. Personalmente admiro a las personas que ante las circunstancias, se mantienen extremadamente optimistas y confían en que sin importar la situación actual, las cosas saldrán mejor.

Algunas cosas que en lo personal he trabajado para desarrollar una visión más optimista de mi vida:

  1. El mundo no es blanco o negro. Es decir, las cosas nunca son completamente buenas o completamente malas. Detrás de cada desacierto, siempre hay cosas buenas que aprender. Aprendiendo a ser menos absolutista me ha ayudado a entender que algunas cosas pasan, pero detrás siempre hay algo bueno que aprender.
  2. Entiende que no tienes el control de todo. La modernidad nos hace al hombre el centro del universo. En lo personal, creo en Dios y sé que hay cosas que no están bajo mi control directo. Intento cada día hacer lo mejor de mí, pero sé que hay algo o alguien más allá de mi propio alcance que incide en que las cosas en ocasiones, diferentes a lo que espero.
  3. Alimenta tu mente con cosas positivas. Nuestra mente es como una computadora, que graba lo que metemos en nuestros sentidos. Si continuamente alimentamos nuestros pensamientos con cosas negativas, nuestras forma de ver la vida, será indiscutiblemente negativa. En lo personal, evito leer noticias que no contribuyan a mi crecimiento (en el mundo de la información, las noticias llegan a tí aunque no lo quieras, así que tarde o temprano te enteras), así como escuchar música o ver películas que no contribuyan a mi crecimiento (no quiere decir que de vez en cuando no vea o escuche cosas por simple entretenimiento, pero evito el exceso).

Tener una visión positiva, no sólo ayudará en tu salud, sino también en las relaciones sociales. La gente se agrada con la gente positiva y manteniendo ese hábito, pronto propagarás en tu entorno un ambiente similar, que hará que cada momento sea de mayor disfrute.

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