Aprender a emprender: Los cinco errores (lecciones) que aprendí con mi primer emprendimiento comercial

Soy una especie extraña en el mundo de emprendimiento. Empecé hace años a ser emprendedor social con varios logros, entre ellos establecer una fundación sin ánimos de lucro, pero el año pasado pasé el suiche y me lancé a ser emprendedor comercial de forma inesperada con mucho aprendizaje en forma de lecciones duras pero vitales. E​sto fue lo que aprendí:

1) Tu bienestar es el de tu emprendimiento. Un amigo una vez definió el éxito de la forma que más me ha gustado hasta ahora: “Ser exitoso es estar en paz contigo mismo, mientras trabajas en lo que amas hacer”. He visto muchas veces el estereotipo viviente del dueño de empresa exitosa, pero a la vez desarticulado completamente de su hogar o salud. Una persona sin salud y armonía con sus seres amados, simplemente no es realmente exitoso, puede ser solvente financieramente, pero exitoso… Ocúpate de tu salud, haz ejercicio, comparte con tu familia, atiende a tu pareja y prioriza la armonía de tus asuntos personales; no uses el trabajo y la euforia de lo que amas hacer como escape. Una vez que estés en balance por dentro, todo lo que hagas en los demás espacios de tu vida fluirán de forma más ágil y próspera.

En mi experiencia personal, atravesé por una ruptura familiar muy difícil a mitad de mi emprendimiento, y por más que trataba de concentrarme en el trabajo no lo lograba del todo. Ahora que lo veo, en realidad estaba en modo automático, como un zombi bien vestido. Perdí oportunidades con clientes y conexión con mi equipo. Lograba abrir negocios, pero no atenderlos ni cerrarlos. Solo cuando reconocí que debía dedicar el tiempo y enfoque necesario a los asuntos que necesitaban mi espíritu, mi corazón y mi mente fue cuando estuve listo para seguir trabajando plenamente.

Fui a terapia, me apoyé en la familia y apareció una alianza en forma de una persona clave que me acompañó a salir de donde estaba. El consejo que aún me resuena fue: “Para estar bien con tu trabajo, debes estar bien contigo, para estar bien con tus seres amados, debes estar bien contigo, no hay nada que puedas hacer bien antes de estar bien contigo”. Suena simple, pero son de las palabras más importantes que me hayan dicho.

2) Hazlo en tu momento. No solamente el Just Do It, pero también el Do it when you are ready, ese último slogan espero no exista, ha de ser terrible para impulsar compras, pero adecuado como verdad. En mi caso, tuve la fortuna de recibir un capital semilla de mi anterior jefe para crear mi compañía. Mi emprendimiento existe gracias a él. Pero lo cierto es que no estaba preparado en ese momento para asumir el rol. Era líder de mi unidad de negocios, pero no es lo mismo a liderizar una empresa propia. Me atemorizaba principalmente la responsabilidad de que el ingreso monetario de mis empleados dependiera de mi éxito o no en mi gestión comercial personal. Eso me hizo abrir demasiadas oportunidades de servicios y ventas por temor a no facturar, e irónicamente no poder honrarlas todas.

Una de las lecciones que me quedó fue entender que un líder no debe ser paternal, y en cambio debe respetar el riesgo de quienes deciden apostar a estar en un emprendimiento. Más útil es uno siendo preciso en su trabajo y permitiendo que fluya la productividad a querer sobreproteger a todos los miembros de su equipo.

3) Balance entre propósito y monetizar. Las marcas trascendentales no se miden por cuánto facturan, sino más bien por cómo están cambiando el mundo. El dinero viene por añadidura cuando sirves bien a un mercado y eres relevante para la vida de las personas como marca, servicio o producto. Amazon, por ejemplo, la compañía que cambió para siempre la forma en que se realiza el comercio electrónico tuvo números rojos los primeros siete años de su existencia. Pero siempre hubo algo claro para ellos y fue el hecho de que iban a cambiar la forma en que el mundo compraba productos. Una de las cosas que puede suceder cuando uno está en el mundo del emprendimiento es que se inspira tanto por historias como esa de Amazon que cree que puede replicarlas con solo la voluntad. Ciertamente, sí debe haber el propósito bien claro, pero también lo debe estar la forma en que se va a monetizar ese propósito.

En mi primer año creo que me contagié un poco de eso y enfoqué mucho el tema de mi emprendimiento en crear momentum, conexión, empatía. Afortunadamente ocurrió eso, pero después la gente no sabía cómo contratarme ni cómo adaptar nuestro concepto a su empresa a pesar de que lo deseaban. Lo que me llevó a diseñar productos para digerir el conocimiento y consultoría que podíamos entregar. Pero me tomó unos meses. Ayuda a tus clientes para que el contratarte o comprar tus productos sea lo más sencillo para ellos. Ponte siempre en su lugar como comprador sin perder la esencia de lo que te hace único o relevante.

4) Escuchar. Uno como vendedor (al ser dueño de tu empresa eres un vendedor glorificado) debe aprender a escuchar, más que a hablar. Sí es cierto, entiendo, es tu pasión y es bueno que entregues tu speech y hagas empatía, pero escuchar te hará honrar y servir aún mejor a tu mercado. Es el inicio más certero de un ciclo virtuoso que solo te permitirá mejorar tu causa. Escuchar, por cierto, no solo se hace como una pausa para hablar, sino que es parte de considerar y reflexionar lo que se aprendió y aplicarlo. Por supuesto, no solo se trata de escuchar lo de afuera (tus clientes), sino igual de importante escuchar lo de adentro (tu equipo).

Como estaba pasando por ese momento personal difícil y en modalidad zombi, me era difícil escuchar. Miembros cercanos de mi equipo me pedían inclusive que me tomara unas vacaciones. Yo en cambio me negaba a escuchar porque pensaba que tenía que estar más enfocado en el trabajo para resolver lo que demandaba la empresa. Cuando uno escucha, suele suceder que las fuentes de información que más necesita son las que dan las noticias que uno menos quiere escuchar, por miedo, ego o culpa, pero una vez que uno acepta que tiene que adentrarse a hacer los cambios que son necesarios, el chaparrón de agua pasa y la claridad queda.

5) Tu gente y el respeto. No te apures en contratar. Conoce bien a las personas, y al empleado después Un meme que veo flotar de vez en cuando en redes sociales, lee: “Contrata carácter y entrena habilidades”. Es importante que sepas cuáles son las expectativas de vida de dicha persona, en qué quiere crecer y hacer en el futuro cercano e inclusive preguntarles por qué no está emprendiendo algún proyecto personal propio. Una vez que estés seguro del nuevo miembro del equipo reitera el respeto. Debe haber un triángulo de respeto que marca el fluir armónico y está basado en tres aristas: el respeto a los miembros del equipo, el respeto a la organización y el respeto a ti mismo. Si acaso eres un líder empático que se preocupa por los demás, revisa cómo te perciben. No es poco común que la gente confunda amabilidad con debilidad, pero es tu responsabilidad aclararlo. Si se te dificulta proyectar una de esta aristas, dedica tiempo al punto 1.



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