Aprendiendo a decidir

Esta mañana buscando en el iTunes una canción para animarme a despertar (porque me cuesta muchísimo), encontré varios temas al final del listado que no tienen el nombre del artista, que están en blanco. Cuando les di click, resultaron ser temas que una amiga me pasó la semana pasada de Rubén Blades, y aunque no soy amante de ese género musical, de «cuando en vez», uno que otro temita de salsa vieja es perfecto para darle guaguancó al día.

Empieza a cantar este señor. Yo que había escuchado la canción muchísimas veces, como que no le había prestado mucha atención a la letra y de repente siento que amenaza: «Decisiones cada día, alguien pierde, alguien gana» y cierra con broche de oro diciendo : «Ave María» y por ahí le agrega un «Persígnate»… ¡como para cogerle miedo! Y comienzo a pensar en lo difícil que es, de verdad, tomar decisiones.

decision2Desde pequeños comienza la tarea con cosas sencillas como: ¿Quieres helado de fresa, vainilla o de chocolate? y a medida que van pasando los años se le van sumando sabores, colores, tamaños y complejidad a todas las cosas que debemos escoger.

Vegetariano/Carnívoro, Fiel/Infiel, Feliz/Amargado, Amigo/Enemigo, por la derecha/por la izquierda, Rockero/Salsero, Dios/Ateo y hasta Masculino/Femenino; un sin fin de contrastes y mezclas entre las cuales hay que elegir. Del negro al blanco, toda una gama de colores. Radical o un poco de cada cosa, las decisiones que tomamos nos llevan a ser las personas que somos.

Lo que asusta es saber que todas las decisiones que tomamos, por ingenuas que parezcan, tienen alguna consecuencia o repercusión que para bien o para mal, será nuestra responsabilidad. Sí, ¡da miedo!

En una película rosa que vi alguna vez, Julia Roberts huía siempre de las cosas complicadas. Y algo tan simple como pedir sus huevos favoritos en el desayuno, lo dejaba a la voluntad de su pareja de turno: con un novio, sus huevos preferidos eran revueltos, con otro eran fritos, con el otro eran poché o benedictinos. Ella prefería que escogieran por ella y por miedo a tomar decisiones, aunque fueran sencillas, ella no tenía ni idea de cómo le gustaba comer los huevos.

decision1Una persona que toma decisiones puede llegar hasta donde lo desee en su vida. Cuando alguien siente que le cuesta mucho escoger, puede comenzar a practicar con cosas sencillas como: qué tipo de huevos son sus favoritos, luego qué colores o qué estilo de ropa; qué género musical, cuál estilo de películas y qué cualidades le gustan de los demás. Así se irá formando una personalidad más definida. 

El poder de decisión sumado a la fuerza de voluntad puede generar cambios «milagrosos» en la vida de un ser humano.

Es importante ejercitarse a diario tomando pequeñas decisiones, para fortalecer el hábito. Tan importante es el poder de decisión, que podemos tener un matrimonio para toda la vida o varios divorcios, podemos optar por vivir lo que venga o decidir cumplir nuestros sueños y hasta podemos construir o destruir un país en un día, en «Elecciones» (sinónimo de Decisiones, claro está).

El sexto sentido puede ayudar un poco, pero lo más importante es decidir, siempre, por las cosas que a uno lo hacen feliz.

A mí me gustan los huevos fritos de lado y lado con sal y pimienta, esos son mis favoritos.

¡Váyalo Rubén!
 



Deja tus comentarios aquí: