Arte: belleza + realidad

Cuando viajo, en mi itinerario siempre está presente un museo de la ciudad. Generalmente, me inclino por el arte contemporáneo o por galerías de fotografía. Ambos son medios de expresar belleza al tiempo que también capturan realidades sociales crudas e inconvenientes.

Hace un par de años fui a ver la instalación del artista chino Ai Wei Wei. Un artista polifacético que enfrenta los temas políticos y sociales con arte. Para ser sincera, no tenía idea de quién era, pero había una larga fila para adquirir el ticket de entrada en el AGO de Toronto y me generó curiosidad. Así que intenté varios días hasta que finalmente logré obtener mi entrada para la exposición titulada “According to what?” o “Acerca de qué?”.

Era una exposición multimedios que incluía fotografía, escultura, instalaciones a gran escala, audio y video. Su obra es considerada como una forma de activismo social y político que no le agrada al régimen comunista chino ni a los gobiernos tiránicos, como el de Corea del Norte, entre otros.

Su arte también es provocativo porque ataca la complejidad de la sociedad en la que vivimos hoy en día. Toca temas como la libertad de expresión, los derechos individuales y humanos, que no solo están coartados en países como China, Corea del Norte y Rusia, sino también en otros países que disfrazan sus gobiernos bajo el manto de la democracia, cuando en realidad son tiránicos.

Ai Wei Wei ha sido perseguido, amedrentado y golpeado por expresar sus ideas en el arte. Fue puesto bajo arresto domiciliario y vigilado las 24 horas por el gobierno comunista chino. Se le ha prohibido salir de su país y le han confiscado su pasaporte. Este es el tipo de armas que utilizan los gobiernos autoritarios para callar a los defensores de los derechos humanos y de la justicia.

La obra que más me impactó fue una instalación de miles de cabillas rescatadas de edificios escolares destruidos durante el terremoto de Sichuan del 2008. Más de cinco mil niños murieron debido a la falta de control de calidad y habitabilidad de las construcciones. Cientos, si no miles, de edificios colapsaron. Ai Wei Wei y su equipo se tomaron el trabajo de recolectar las barras de cabilla que quedaron de los escombros de los edificios de cinco escuelas. Las enderezaron para armar la obra como una forma de protesta contra la pérdida de vidas inocentes sacrificadas a cambio de permisos de construcción falsos, corruptos y pagados con sobornos. Lo que más molestó al gobierno chino fue que el artista se dio a la tarea de recolectar el nombre de cada uno de los niños fallecidos en esta tragedia.

Esta exposición fue una representación de lo que viven personas valientes por expresar sus ideas en contra de gobiernos opresores, y de su lucha día a día. Mientras encontremos personas como Ai Wei Wei en los gobiernos tiránicos del mundo siempre existirá una luz de esperanza. Ya sea a través del humor, del arte o del cualquier otro medio, es importante expresarse ante las injusticias y tratar de luchar contra ellas.

Les dejo una serie de fotos de la exposición, y también la siguiente reflexión: el arte es una manera de comunicar la belleza, pero también la realidad del mundo en el que vivimos. En la fotografía tenemos un arma importante para la comunicación de realidades.



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