AS o cómo sanar en sintonía con el universo

AS o cómo sanar en sintonía con el universo

Para movernos como ases de nuestra propia sanación, es preciso transitar la vía del AS, es decir agradecer y sanar. ¿Para qué agradecer?, ¿cómo agradecer? Antes de responder esas interrogantes resulta útil puntualizar que como seres humanos estamos coexistiendo en una totalidad interconectada. Todo, absolutamente todo lo que está cerca o lejos de nosotros, que en apariencia nos parece separado, está conectado. Por lo que todo cuanto acontece a nuestro alrededor está vinculado con la totalidad del universo, y nosotros somos parte de esa totalidad indivisible.

Desde ese principio de interdependencia en mente, y teniendo como cierto que estamos interconectados en una vasta y compleja red, a la que Gregg Braden (Braden, Gregg (2015) La Matriz Divina, California: Hay House) denomina matriz divina, considero que la vida es mucho más que una acumulación de sucesos aleatorios y sincronicidades ocasionales a los que hacemos frente lo mejor que podemos.

Antes bien entiendo que nuestra conciencia al estar conectada con el universo, no solo es capaz de generar cambios, a nuestro alrededor, sino de crear cambios en nuestra salud. Y lo estamos haciendo diariamente: por medio de nuestros pensamientos cotidianos y acumulados estamos creando salud y enfermedad. Esto es parte de un hecho probado, tanto por nuestras culturas ancestrales, como por los hallazgos de la física teórica en el siglo pasado. Lo que me interesa resaltar de esta perspectiva es que podemos ser conscientes de esa conexión y trabajar para que nuestro cuerpo encuentre su propia armonía y se sane a sí mismo. Lo cual no implica prescindir de los avances de la medicina y de la tecnología que le apoya.

De lo que se trata es de cooperar en el proceso de curación para la sanación real. Y esto lo podemos hacer por medio de la oración de agradecimiento. Sabiendo con certeza que ya la sanación está aconteciendo en nuestro cuerpo fisco y en nuestro espíritu. Y acá viene la respuesta a la pregunta: ¿cómo agradecer? Lo haremos desde el sentimiento, es decir, sentir desde todas las células de nuestro cuerpo que ya estamos creando salud en él. De allí que la fórmula del mismo Braden de creer y crear se hace posible cuando al sabernos interconectados con el universo, podemos ver nuestro cuerpo sano, e imprimirle la energía no física de nuestra emoción más creativa, la del amor.

Entonces, entregamos nuestra petición de salud, no desde el ruego, ni del ego, o con motivaciones ocultas, como juzgar o reclamar, sino desde el agradecimiento, con honestidad, en compasión, con respeto y desde la convicción de que estamos cocreando nuestro bienestar y sanación total. Así el campo conectivo de la matriz divina generará lo que puede significar un milagro: nuestra propia sanación.

¿Para qué agradecer? y ¿cómo agradecer para sanar?

1. Agradecer para crear nuestra sanación total.
2. Agradecer para sanar pasa por escuchar a nuestro cuerpo, lo cual implica resistirse a la tentación de la negación o la intención de silenciar los síntomas. Es necesario aprender a escuchar el lenguaje de los órganos de nuestro cuerpo. ¿Qué señales nos dan?
3. Agradecer para convivir con sabiduría en este, el cuerpo que habitamos, y esto involucra una alimentación sana, tanto de nutrientes para nuestro cuerpo, y también, para nuestra psiquis.
4. Agradecer para cambiar el pensamiento de sobrevivencia, por el pensamiento de agradecimiento. Cuando se ha tenido la oportunidad de vivir una enfermedad de mayor compromiso y gravedad, entender que no se trata de una sobrevida, sino de una oportunidad de vivir de manera sana.
5. Agradecer para tomar partido por la vida y no desconfiar de ella. Vivir mucho no necesariamente significa vivir más.
6. Agradecer y apostar por los sueños. Lo cual significa retomar aquellas cosas que nos hacen felices y se han ido postergando.
7. Agradecer sintiéndonos parte del universo indivisible, y desde el sentimiento de que nuestra oración ya ha sido escuchada. El milagro solo ocurrirá.

Imagen de Avi Chomotovski en Pixabay



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