Aspectos psicológicos del embarazo

Aspectos psicológicos del embarazo

La manera como se enfrenta una pareja a la noticia de un embarazo varía dependiendo si se trata de un embarazo deseado o no, del entorno social y económico del momento, si cuenta o no con el apoyo de su pareja o familia cercana, de la edad de la madre y del tipo de sociedad a la cual pertenece.

Durante el embarazo, no solo se producen cambios fisiológicos, bioquímicos o anatómicos. También en el ámbito psicológico se presentan una serie de cambios relacionados con el embarazo en sí y con la nueva etapa que le corresponderá vivir a la mujer una vez que éste haya culminado: su nuevo rol de madre.

Lógicamente, el nivel de ansiedad y temor es mayor cuando la experiencia de un embarazo se vive por vez primera. Sin embargo, las preocupaciones acerca de la salud materna y del bebé siempre estarán presentes, más aún si la madre ha tenido una experiencia no muy favorable en embarazos anteriores.

Los aspectos psicológicos varían según la etapa del embarazo. Durante el primer trimestre la mujer en estado de gravidez debe incorporar al feto como parte integral de su cuerpo. Ya en el segundo trimestre, cuando empieza a sentir los movimientos fetales, percibe al bebé como una ente separado y como un ser que necesita de su cuidado. En el tercer trimestre comienza a visualizarse como madre y a establecer una relación de cuidado con el infante.

En el primer trimestre el diagnóstico de un embarazo deseado es usualmente acompañado por una sensación de excitación y ansiedad. Un embarazo no planeado no necesariamente es un embarazo no querido y puede ser rápidamente aceptado, sin embargo, la pareja necesita tiempo para adaptarse y procesar sus pensamientos y sentimientos. Este primer trimestre con sus fatigas periódicas, hipersensibilidad en los senos, aumento de la frecuencia miccional, náuseas y vómitos, frecuentemente está acompañado de un aumento en la preocupación de la madre por ella misma y por el crecimiento del bebé. Mientras por un lado aumenta su necesidad de afecto, por otro  puede declinar su deseo sexual. Temas tales como posibilidades de aborto, la salud del feto y cambios de roles pueden causar cierta aprehensión en la madre. Como especialista en el tema puedo decir que al momento de realizar los primeros estudios de ultrasonografía en la paciente embarazada, surgen dos preguntas cargadas de cierta dosis de ansiedad: una relacionada con la determinación del sexo del bebe y la otra con el descarte de probables malformaciones fetales.

Durante el segundo trimestre la sensación de bienestar aumenta y la percepción de los movimientos fetales alrededor de las 16-18 semanas incrementa el sentido de la realidad acerca del embarazo. Es en esta etapa cuando los padres fantasean acerca de cómo lucirá el bebé y en la madre hay grandes variaciones en cuanto a su deseo sexual y los cambios que se generan en su imagen corporal pueden causarle angustia. A partir del segundo trimestre es frecuente que la madre pregunte acerca de si la evolución del peso fetal es adecuada.

En la última parte del embarazo (tercer trimestre) se incrementa el temor y la ansiedad por el parto, así como otros temas relacionados con el dolor, salud del bebé y su responsabilidad como madre. Son  frecuentes los trastornos en el sueño causados por los movimientos fetales o por la dificultad de conseguir una posición adecuada para dormir.

Podemos concluir que el apoyo familiar y principalmente de la pareja así como una óptima comunicación con el médico tratante, serán aspectos determinantes para desarrollar un adecuado entorno emocional que le permita a la embarazada sobrellevar y disfrutar una de las etapas de mayor significado en la vida femenina. ¡Hasta la próxima!



Deja tus comentarios aquí: