Atención a la atención

El número de estímulos que recibimos día a día no hace sino aumentar. Desde el mundo real, lleno de tanto como está, hasta el virtual, que probablemente sea tanto o más vasto, nuestro cerebro debe aprender a retener, procesar y almacenar mucha información diariamente.

Nada más piensa en el número de contraseñas que debes aprender y ¡recordar! para entrar a tu correo electrónico, a tu cuenta de banco, a cada una de tus cuentas de redes sociales, y tantas otras entidades virtuales que solicitan de nosotros combinaciones diferentes. Esto es algo menor, pero a la vez nos da una idea de todo lo que cabe o pasa por nuestro cerebro, como pude ver en este artículo.

Hay estados del cerebro que se utilizan para procesar información pesada: aprender procesos, obtención de conocimiento. También hay otras zonas que se encargan de filtrar lo que realmente nos interesa o lo que no, por defecto, y nos enseñan a relacionarnos con nuestros pensamientos. Más o menos así funciona la atención.

A veces comenzamos a almacenar demasiada información innecesaria, y terminamos perdiendo el foco de lo que realmente puede ayudarnos a ser más creativos o resolver problemas. Te damos unas pistas para que puedas hacer un mejor uso de tu energía cerebral:

No hagas mucho a la vez: ser multitasking se ha elevado al nivel de valor, pero la atención es un recurso limitado, y puede que no termines siendo tan productivo como creas. Pon atención consciente a una cosa a la vez.

¿Qué es lo que importa realmente? El hecho de que personas como Steve Jobs o Mark Zuckerberg llevaran siempre negro (en el caso de Jobs) o gris (Zuckerberg) en su ropa no va por cuestiones meramente estéticas. ¿De qué va esto? Reducción de distracciones. La toma de decisiones relativas al atuendo son, como otras, una distracción de lo que realmente puede llevarte a ser efectivo o productivo.

Escribe. Busca una libreta y hazlo a mano. Tu cerebro no retiene tan eficazmente lo que apuntas con tu celular o tableta como lo que asientas con tu puño y letra.

Medita. Te ayudará a ordenar tu mente y tus pensamientos.

Revisa tu espacio de trabajo: ¿cuántas distracciones tienes a tu alrededor? Está bien tener una foto de tu hijo, pero ¿de tu hijo, padres, hermanos, amigos en vacaciones?

Duerme bien. Durante la noche se asienta el conocimiento en tu memoria, pero es un proceso que no se consolida si el sueño es interrumpido o muy leve. Las siestas también son recomendables, incluso si son de diez minutos.

¡Haz ejercicio!

No se trata solamente de prestar mejor atención y ya, se trata de obtener un funcionamiento cerebral aceptable que nos permita generar propuestas o soluciones ante nuestros problemas, tanto a nivel personal o colectivo.



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