Autoestima y glamour

La sensación de seguridad y estima que nos produce a las femeninas el subirnos a nuestro trono o mejor dicho nuestros tacones altos…..Nunca he visto los zapatos de tacón como un símbolo de poder.
Los tacones me gustan de toda la vida. Siendo niña me encantaba caminar con los tacones. Quizás porque era natural en mi casa ver entrar y salir a mi madre, hermanas mayores ya fuera para el día como para ocasiones especiales.
Y a medida que me iba haciendo mayor, solo quería poder calzarme mis tacones con toda libertad. Ya era consciente que la sensación de caminar erguida, con elegancia, era maravillosa pues di unos cuantos pasos de pequeña con todo y sus caídas.
Hoy por hoy caminar con unos centímetros de más aporta seguridad. Veo y siento en ellos la sensación de bienestar. Pero aparte de esta sensación, el uso de los tacones tiene muchas connotaciones. De hecho, no a todas las mujeres les gustan.
Se originó en la necesidad de proteger el pie ante las inclemencias del tiempo y de las condiciones del suelo, también es un símbolo u objeto unido a la feminidad y el glamour.
Desde mi punto de vista el zapato de tacón alto puede, según el estado emocional de las mujeres y circunstancias, aportar esa seguridad y autoestima que se requiere en un momento determinando unido a la feminidad y el glamour.
Esa “ratificación femenina”. Ahora, a las que nos gustan los tacones, usarlos va más allá de la sensación de mirar a otros desde las alturas o estar a su altura.
Es sentir que caminas sobre una alfombra, desfilamos seguras, llenas de valor y femeninas sobre todas las cosas, cuando sabemos que hemos ganado ya un puesto como mujer en la historia .
Especialmente es allí donde se sitúa su fuerza. Eleva tu autoestima y con las energías necesarias cada día, con sus soles y sus lunas.

© 2016 Artículo
DANIELA MIJARES



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