Ayudar a otros tiene sentido

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María entregó su desayuno a un niño que no tenía que comer, este niño en agradecimiento cortó las mejores flores del césped y las llevo hasta su lugar de trabajo, con una dedicatoria; “Para la mujer más hermosa y especial que la vida colocó en mi camino”.

Esta mujer rompió en llanto al ver la nota y las flores, estaba a punto de firmar su carta de divorcio, había conocido a alguien en su trabajo, y su esposo viajaba mucho, lo que sorpresivamente le llevó a pedirle a su esposo que no quería continuar a su lado.

Desde que se hicieron novios, José; su esposo, llevo el primer día unas flores hasta su casa, las flores tenían una nota; “Para la mujer más hermosa y especial que la vida coloco en mi camino”.

Aquella nota del niño le hizo recordar los tiempos hermosos al lado de su esposo y decidió perdonar sus ausencias laborales y continuar su matrimonio. Aquel día, se dio cuenta cuán importante es ayudar a otros.

Ayudar a los demás es la mejor medicina en tiempos de crisis, cuando ayudas a alguien, tu cerebro recibe una sensación de recompensa, lo que genera una sensación de bienestar y plenitud maravillosa, el saber que eres apto de apoyar a otra persona lo que te hace estar más seguro de ti mismo y tu interacción social mejora.

Si eres generoso, la gente será generosa contigo.

Cuando los demás vean que das sin esperar nada a cambio, querrán demostrarte su gratitud siendo generosos contigo. “La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio”.

Ayudando a los demás, te ayudarás a ti mismo.

Si haces cosas buenas por los demás, te sentirás mejor contigo mismo y tendrás la satisfacción de haberles ayudado. Hay más felicidad en dar que en recibir.

Hace algunas semanas publique uno de mis artículos, y como es habitual recibí correos de respuesta a mi publicación, pero esta vez hubo un correo especial que confirmo la importancia de ayudar a los demás y lo bien que se siente cuando ayudas. Lo comparto con ustedes:

Hola Norbey. Te escribo porque leí en la página de Inspirulina tu artículo de Venciendo la soledad.

Soy una caraqueña que tiene años viviendo fuera del país, y desde que soy madre me ha pegado todo. Reconozco que siempre he sido una persona muy miedosa, nerviosa. Y no hayo cómo cambiarlo, pero desde hace dos años para acá mis miedos se han convertido en algo que no logro controlar. Me dan ataques de ansiedad, taquicardia y bajones. Esto es algo que me supera. Por un momento pienso para vivir así, mejor no existir. Tengo 4 años que no voy a Venezuela y todo me ha pegado.

El hecho de no compartir con los míos. El agobio de no tener lo que quiero, pero lo peor que vivo es el día a día sin ánimos, sin ganas y lo mejor del caso, es que lo tengo todo. Una pareja que me apoya, un hijo, tremendo, pero encantador, lo más importante sano y bello, pero a pesar de eso, no logro ser feliz. Me siento amargada, con miedo y con poca alegría.

No encuentro la forma de motivarme. Apenas me vienen los pensamientos, me da los bajones y ya es que me decaigo. Qué puedo hacer? Ya no sé dónde más acudir? He ido a psicólogos, pero al final siempre me sigo sintiendo igual. Podrías aconsejarme?

Muchas gracias por el artículo.

Buen día.

Al leer su correo, sentí en todo mi ser la dulce sensación de éxito al ayudar a los demás, inmediatamente comencé a escribir de nuevo y envié una respuesta a su correo.

Agradezco tu confianza en comentarme los aspectos diarios de tu vida.

Lo que hiciste, es el primer paso en el reconocimiento de tu situación de vida.

El «Darse Cuenta» es el primer paso para avanzar, y es el primer paso para seguir adelante en la vida que anhelas tener.

Generalmente nuestras insatisfacciones, son el producto de experiencias pasadas que no han sido solventadas.

Según lo escrito siempre has tenido miedo.

Te puedo dar algunos consejos para vencer el miedo cuando lo tengas, pero siempre aparecerá. Lo controles hoy, mañana estará de nuevo. Por eso es importante no solo controlarlo, sino vencerlo. Ver la raíz de tu miedo para saber que debes superar, dejar, arrancar o concluir.

El miedo puede venir desde tu infancia, aun desde que estabas en el vientre de tu madre. Por eso es necesario hacer una retrospección de tu vida, y puedo ayudarte en ese proceso.

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