Becas: lo que se da no se quita

Becas: lo que se da no se quita

Estamos entrando ya en la temporada de reclamo de impuestos. En esta época, las familias y empresas se ocupan de preparar sus planillas. En estados donde existen programas de tax credit scholarships —becas de créditos sobre los impuestos—, aquellos que han donado a este tipo de incentivo recibirán por cada dólar otro de crédito (o algo menos, dependiendo del estado). Nevada, Arizona, Florida e Indiana, entre otros, poseen estos incentivos.

El caso de Nevada es particularmente interesante. Allí se creó un modesto programa piloto en 2015 conocido como la beca de la oportunidad, que otorga hasta $8000 por niño y año a familias de bajos recursos para pagar por una escuela privada. Dos años más tarde, con el voto unánime de los legisladores demócratas, la beca fue expandida cuando se aumentó el tope permitido para recaudar donaciones de 6 a 20 millones de dólares.

El sector privado donó con gran entusiasmo y, como resultado de ello, en este momento más de dos mil niños gozan de esta opción escolar. Fue un bello y raro acto de acción bipartidista que marcó una diferencia significativa en la vida y trayectoria académica de los estudiantes becados que necesitaban otra alternativa, fuera de las ofrecidas por el distrito escolar.

No obstante, el incremento de 20 millones se propuso solo por espacio de dos años (2017-19). Ahora, la legislatura tiene el poder de renovar o eliminar el incentivo. De hacer lo último, más de mil niños que usan la beca se quedarían fuera del programa.

¿Qué solución propone el liderazgo mayoritario demócrata de Nevada? ¿Salvarlo o hundirlo?

En enero, el nuevo gobernador demócrata Sisolak ¡ni siquiera lo mencionó en su discurso! Y luego se supo que había decidido eliminar los veinte millones del prepuesto estatal. Asombrados ante la noticia, los padres usuarios de la beca se organizaron y pasaron a testificar frente al Comité Legislativo de Presupuestos, rogándoles a los miembros que reconsideraran su decisión.

Por espacio de dos horas y con no pocas lágrimas, los papás compartieron sus testimonios, explicando por qué es importante para ellos continuar recibiendo la ayuda. Al testimonio de las familias se sumó el de algunos maestros y directores, quienes explicaron el daño potencial que presentaría para el rendimiento de los becados una interrupción académica abrupta. «Negar la beca significará interrumpir la curva de crecimiento que estos niños están logrando».

De hecho, el administrador de la beca de la oportunidad (el Departamento de Educación de Nevada) publicó los resultados de un estudio en el cual se encontró un crecimiento académico tangible dentro un grupo representativo de participantes.

Para colmo, el liderazgo demócrata quisiera, así mismo, eliminar toda posibilidad de crecimiento de la beca. Dicen estar revisando el lenguaje original de la ley para sacar de él una provisión que permite cada año recaudar 10 % más que el año anterior.

¿Caerá el ruego de estos padres en oídos sordos? No sé a usted, pero a mí me enseñaron de pequeña que lo que se da no se quita.



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