Besar a mi bebé en la boca, ¿sí o no?

Estefanía Ramos/ Redacción Elefantes y ratones

La demostración más frecuente de afecto de los padres hacia los hijos es mediante abrazos, caricias y besos. Sin embargo, hay muchas familias que llevan a cabo una costumbre que tiene defensores y detractores, como es la de dar besos en la boca a los niños, una acción que quizás no sea tan positiva como se cree.

En algunos países de Europa es costumbre darse besos en la boca entre adultos, inclusive del mismo sexo. De igual manera, en muchas familias de algunas regiones del continente europeo es normal que una mamá dé besos en la boca a su pequeño. En este sentido, Ildegar Sierra, licenciado en Psicología y asesor en procesos emocionales, explica que este hecho puede traer consecuencias simbólicas.

Sierra manifiesta que el pequeño podría asumir ese acto como la victoria en la batalla edípica. “El niño o la niña al besar a alguno de sus papás puede entender que logra poseerlos, lo cual genera problemas de psicopatía, forjando una tendencia a la violación de las normas y los incita a mentir”, subrayó.

Cabe destacar que el complejo de Edipo es el conjunto de emociones infantiles que se manifiestan en deseos de amor u odio hacia alguno de los padres y que se presentan entre los tres y seis años, reaparece en la pubertad y desaparece al entrar a la edad adulta.

Por otra parte, la Dra.Yraida Marín, pediatra puericultora, explica que la boca es un punto de concentración de gérmenes, y los adultos son portadores asintomáticos de ciertas patologías. Por tanto, en el momento del beso estamos transmitiéndoles las bacterias que poseemos a través de las gotitas de saliva, las cuales pueden producir enfermedades, pues los niños son más indefensos y susceptibles a contagios.

La especialista detalla que una de las enfermedades más frecuentes es la mononucleosis infecciosa, coloquialmente llamada la enfermedad del beso, causada por el virus de Epstein-Barr, un tipo de herpes que se caracteriza por producir dolor de garganta, fiebre y fatiga.

“Los piquitos no están de más, siempre y cuando no genere un sentido de complicidad por parte de los infantes”, concluye el especialista en Psicología.

Siempre es importante conversar mucho con los niños y explicarles las causas y consecuencias de nuestras acciones para fomentar un sano crecimiento.



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