¡Bienvenido sea Febrero!

Ya terminamos el mes de enero, el inicio de nuestro año y de nuestros buenos propósitos. Enero es el mes de las metas nuevas y los planes anuales que muchas veces se quedan sólo en eso en cartas de buena intención o una lista de buenos deseos que con dificultad llegan al mes de marzo. Esta es una terrible verdad: muchas veces sabemos lo que debemos hacer y cómo hacerlo, pero los hábitos negativos, la falta de una motivación poderosa y las rutinas laborales o familiares terminan descarrilando el tren de nuestros proyectos. Lo sé por experiencia propia. Durante años tuve, escondido en mi mente, a mi peor enemigo, que me susurraba al oído mil excusas para no hacer lo correcto, y dejarme “en paz” con mis fracasos.

Nuestra mente nos hace trampa, nos monta emboscadas, para llevarnos en un ciclo sin fin de aspiraciones y fracasos. Pareciera que ese es su juego. Inventar una historia y boicotearla para hacernos sentir la pobre, inocente e indefensa protagonista de una mala novela. Yo lo llamo “mente”, otros le dirán subconsciente, alma, ego o cualquier otra cosa. Pero la verdad, es que todos  tenemos un pequeño enemigo interno que nos llena de límites, preocupaciones y excusas para seguir sintiéndonos limitados y fracasados. Ese enemigo se llama MIEDO. Y se expresa en  inconsistencias, dilaciones, postergaciones, ansiedad y dispersión de propósitos. El miedo a triunfar, a luchar, a no ser aceptados o queridos, nos convierte en animales cobardes y resignados. Como gallinas tristes que se conforman con cuatro granos de maíz a cambio de un par de huevos o la propia vida.

Si quieres triunfar en tus metas, lo primero que debes hacer es detectar tus enemigos internos: el miedo, la duda, la angustia, la indecisión, la dispersión  y la indisciplina. Combatirlos y neutralizarlos es la mayor garantía de éxito. Lucha por liberarte de ellos, o al menos saber detectarlos y controlarlos y verás que el camino a tus metas se convierte en una escalera mecánica, un paseo suave hacia la vida saludable, productiva y serena que mereces. ¡Bienvenido sea Febrero, un mes donde nos demostraremos a nosotros mismos que sí podemos mantener nuestros propósitos a lo largo del año!



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