Budismo en Occidente

Para acercarnos al budismo, conviene conocer las siguientes palabras del Karmapa Rangjung Dorje (líder espiritual de una de las escuelas más importantes del budismo tibetano): «absorber las enseñanzas del Buda y su lógica libera de los velos de la no comprensión. Examinar estas instrucciones esenciales conquista la oscuridad de la duda. Mediante la luz producida por la meditación se reconoce la esencia de todos los fenómenos, tal cual es.» Es un asunto central para el budismo actuar en beneficio de todos los seres. Por eso en las sociedades donde existe mucha violencia física y verbal, la existencia de comunidades budistas es tan benéfica, pues es un ejemplo de tolerancia, solidaridad y ayuda a los necesitados, sin distinción de sexo, credo o cultura.

Cuánto sufrimiento se ahorra el ser humano que acepta y comprende la impermanencia y la ilusión del ego. Sin caer en el nihilismo de creer que nada existe, entender que todo lo que sucede dentro y fuera de nosotros es efímero, nos enseña a relativizar los obstáculos en el camino. Los fenómenos son manifestaciones de la mente. Mediante las prácticas de la meditación se puede llegar a comprender la naturaleza de la mente. Y puede obtenerse «la certeza en el verdadero significado último. No se puede probar diciendo: ‘es esto´. No se puede negar diciendo: ‘no es esto´. La naturaleza de la verdad, más allá de los conceptos, es no compuesta». Me permito hacer una interpretación según lo entiendo, y digo que tal vez esto podría traducirse en el sentido de la no-dualidad, algo así como: todo es conciencia ilimitada donde nada es o no es, porque hay que salir de los conceptos absolutos.

buda jardinEstas reflexiones se desprenden de las enseñanzas del Lama Ole Nydhal, que nació en 1941 en Dinamarca, en una amorosa familia de académicos y escritores. Su biografía nos cuenta que en la niñez tenía sueños y recuerdos de combates con soldados chinos, y protegía a la población del este del Tibet. Ole se graduó en filosofía en la Universidad de Copenhague, habla varios idiomas y realizó su doctorado sobre la obra de Aldous Huxley. Lama Ole siendo muy joven meditó durante tres años en Los Himalayas. Posteriormente el Karmapa lo envió a Europa a impartir las enseñanzas budistas y ha fundado más de 600 centros del linaje Karma Kagyu en todo el mundo. Es autor de media docena de libros traducidos en varios idiomas, visita los centros de meditación que ha fundado y transmite profundas enseñanzas como el Mahamudra «Gran Sello» y el Phowa traducido como «muerte consciente», que apuntan a la naturaleza de la mente. Recordemos que «Buda» significa «aquél que despertó», el que eliminó todos los velos de la mente.

Una de las afirmaciones sensibles de su prédica, fue la recomendación de que cuando nos sintamos tristes y con tendencia a lamentarnos por situaciones personales, recordemos a los millones de seres humanos que mueren de hambre en África, y también pensemos en las mujeres que viven oprimidas y son irrespetadas en algunas culturas por causas religiosas. Un gobierno puede ofrecer bienes materiales, seguridad y bienestar, mas si no se respeta la libertad, esa sociedad está oprimida y agonizante.

meditando parqueDe los conceptos escuchados, lo más relevante para mí, es la explicación de las causas del sufrimiento, el sueño colectivo en el que el ser humano se encuentra envuelto, el camino hacia la liberación y transformación mediante el desarrollo de la mente consciente. Buda comprendió que la principal causa del sufrimiento es la ignorancia, el no conocer la naturaleza de la mente e ignorar la impermanencia de las cosas. Cuando se acepta la transitoriedad de los fenómenos y se descubre que lo único real es la conciencia, «el libre juego de la mente ilimitada», la tendencia del ser humano de darle demasiada importancia a los pensamientos, sucesos y sentimientos, desaparece. Existe el mal, pero no un mal absoluto, pues una persona de la que solo se desprenda maldad recibiría el mismo mal con igual intensidad y fuerza, por tanto se autodestruiría. Las acciones perversas provienen de una ausencia de claridad y de amor. Las malas acciones provienen de la «estupidez». Todos los pensamientos, palabras y acciones que provienen del orgullo, la ira, el odio, la avaricia, el apego, los celos, la aversión y la envidia generan karma negativo, una cadena de causas y efectos que producen dolor y daño a nosotros mismos y a los demás. Como consecuencia de comportamientos cargados de emociones perturbadoras se generan nuevos obstáculos, nuevos problemas según la ley de causa-efecto. En el libro de Lama Ole «Las cosas como son», se lee lo siguiente:

«Esto cambia también la apreciación del sufrimiento en el mundo, y uno puede explicarse mucho de lo que le pareciera injusto si pensara que solo hay una vida, pues hasta que se reconozca la ley de causa y efecto, los actos de vidas pasadas determinan considerablemente las condiciones de cada nueva vida.»

El budismo nos muestra un camino para la liberación del sufrimiento, cuando se comprende la naturaleza ilusoria del ego y se entiende que todos somos mente ilimitada, solo que no lo sabemos. Existe la posibilidad de lograr la iluminación, que consiste en permanecer sin esfuerzo y de manera consciente en el aquí y en el ahora, en la vivencia de unidad con todo. La naturaleza búdica, que es el potencial para la iluminación, está al alcance de todos los seres humanos si se comportan «conscientemente de otra manera».

 

 

 



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