Un buen despertador

Es muy frecuente que en nuestros personajes como “humanos” nos consigamos razonándolo todo, y es que razonar nos otorga cierta ilusión de que sabemos lo que es correcto, lo conveniente, no sólo para nosotros mismos sino que nos atrevemos a extenderlo con la idea de que es lo mejor para todos, y es que la generalización, es una práctica aprendida y muy recurrente.

Hablamos utilizando conceptos, filosofías, citando personas que han logrado aceptación mundial, público o simplemente docenas de seguidores, y es que hemos aprendido que son “otros” (los muy letrados o muy dementes) los que se han atrevido a dar con ciertas filosofías, definiciones, opiniones, que no son más que tendencias, o al menos, se terminan convirtiendo en esto.

Lo valioso está en que si en lugar de otorgarles la idea de magnificencia a los más atrevidos, se invitará a lograr despertar tu propia magnificencia, y aquellos casos en los que se hacen, se captará la idea y lo que es mucho mejor, se llevase a la práctica, estaríamos en lo colectivo mucho más evolucionados.

Filosofías y técnicas hay muchas, cada cual consigue la que mejor se ajusta a su experiencia, y como si fuera su propio creador la defiende, decide que toma de ella, que deja, y se sigue definiendo como tal, y hasta es muy común la pretensión de que crea es la verdadera sólo porque es fácil verlo en lo particular y/o para un determinado grupo, por muy pequeño o muy grande que sea, y cuestionar o incluso juzgar a aquellos que no se identifiquen con las mismas ideas.

La idea de respeto cuando pensamos diferentes, es fácil pensarlo y hasta decirlo, pero actuar de acuerdo a ello, es lo más complejo y es en lo que hay todavía mucho por hacer.

No hay que ir muy lejos, el universo está dentro de cada individuo, la filosofía universal que complazca nuestras enfermizas mentes no existe, porque todas terminan excluyendo a otro importante número de hermanos, reflexionemos, a ninguno nos gusta ser excluidos y saber que excluimos a otros, tampoco.

El humano puede creer que está bien, pero tu Ser Espiritual, el puro, el inocente, es el único que puede guiarte a tu verdad, no importa si no termina siendo una verdad universal, pero si es tu verdad, de seguro te bastará para sanar tu mente.

Lo único que podemos hacer es mirarnos adentro, un buen “despertador” ya se te ha sido asignado, lo has elegido, siempre ha estado muy cerca de ti. Eres tú mismo, para que sea más fácil, te verás en forma de un “padre”, de una “madre”, luego convertido en forma de una “pareja”, de un “hijo”, y en todas y cada una de las formas de nuestras relaciones en general,  repercutiendo en nuestra vida y si aún no lo vemos, el “despertador” toma parte de nuestro “trabajo”, de un “supuesto enemigo”, de “dinero”, una “enfermedad”, una “muerte o muchas muertes”, “una guerra” y hasta de una “nación”, un “país”, el “planeta”, pero lo que sí es seguro es nuestro despertar!

Despertar suavecito sería lo ideal, pero ninguno despertaría, la magnitud del “llamado”, lo repetitivo, sea con firmeza o un tanto rudo, también es tu elección. ¿Cuánto más necesitamos? ¿Una gran sacudida?, Y ojo, no tiene caso sentir miedo, hemos de estar convencidos que es para nuestro bien más elevado. Entonces todos nos daríamos cuenta, que ese ideal de cambiar al mundo, es en realidad un espejismo para cambiarnos a nosotros mismos.

Y como ya es costumbre aclaro que escribo desde mi experiencia, no busco apoyar religiones, filosofías, técnicas, ni siquiera apoyarme en mi propio entendimiento, tampoco en carreras universitarias, ciencia, etc, pero de ninguna manera hacerles resistencia, me abro, las recibo y agradezco, todo es aporte, todo nos sirve de guía y me atrevería a decir que en el fondo conducen a esos cambios internos y externos tan soñados.

Todo lo que vaya alineado en el “despertar” de ese Ser Espiritual que todos somos, donde no hay exclusión, Somos Uno y solo existe la conciencia de unicidad, sintonizados con la energía del amor incondicional, nuestra esencia divina, es para agradecer y celebrar.

Un buen “despertador” te invitará a desaprender y a abrirte a nuevas formas de mirar y sentir. Cuanto lograríamos mirando y sintiendo con el corazón ya curado de esas, nuestras más profundas heridas. Estamos siendo testigos del despertar de conciencias con el conocimiento producto de la experiencia humana camino a la supraconsciencia porque Dios eres Tú, Soy yo, Somos Todos, Es Todo y todos Somos Uno con Él.

No destruyas tu despertador, no huyas, no los silencies, no le pospongas, tampoco le escuches con resignación, no te muevas como un zombie, si tu poder va más allá de este mundo, invito a descubrir como aún programando un buen despertador externo, con gran sorpresa…Puedes despertar por ti mismo!.

Entre la nada y el todo a la vez!

 



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