Bullying adulto centrista, la máquina destruye genios

Todos los niños están ligados a la sabiduría universal que lo sabe todo, Dios. Si tú, mamá y papá, no dejas que ellos te muestren cuál fue la misión que trajeron a este mundo, le haces perder tiempo a Dios y a ellos, porque cada uno de nosotros al llegar a la tierra trae un propósito escrito en nuestra alma. Pasa, entonces, que el ser Supremo sigue enviando niños genios, y la gran mayoría de los adultos no los dejan desarrollar, porque les aplicamos lo que llamo el “bullying adulto centrista”. Estos son algunos ejemplos –aunque la lista es interminable–: “qué va a saber ese muchachito”, “se la da de científico, me destroza todo”, “muchacho no es gente”. Estas son frases que desestiman su gran talento. ¿Es algo de nuestros tiempos?, no, pero es increíble que aún, en medio de tantos avances de la ciencia la tecnología y en especial en los estudios en psicología positiva y crianza amorosa, sigamos comportándonos como trogloditas del siglo XXI.

Niños genios necesitan madres y padres comprensivos, intuitivos y observadores. Hay que seguir el ejemplo de Nancy Elliott Edison. ¿Quién es esa persona? Pues la madre de Thomas Edison, el inventor que revolucionó al mundo con su ingenio y perseverancia. De su historia, podemos tomar varias premisas importantes:

Fue a la escuela y sus profesores lo consideraron un mal estudiante, por lo que su madre lo educó en casa. Ella aseguraba que Edison estaba destinado a ser grande y le dio su apoyo.

A los diez años había instalado su primer laboratorio en los sótanos de la casa de sus padres y aprendió él solo conceptos básicos de la química y la electricidad. A los doce años descubrió que al vender periódicos y chucherías en el tren que hacía el trayecto de Port Huron a Detroit, podría lograr algo de dinero para financiar sus ocurrencias. En su vida hubo muchas dificultades y también muchos éxitos, y al final este hombre patentó 1.093 inventos.

Su primer invento patentado fue un máquina que servía para grabar rápidamente los votos en el Congreso de los Estados Unidos; inventó el fonógrafo; mejoró la bombilla, al desarrollar una que no se quemaba rápidamente, lo que dio paso al sistema de luz eléctrica. Pasó diez años trabajando en una pila alcalina y fue el precursor de la cámara de cine, inventó un sistema de filmación y exhibición de películas. Sus inventos sirvieron como base para el gran desarrollo de la humanidad.

Así que piensa, tu hijo puede ser un genio y no lo estás valorando, déjalo ser, apóyalo en lo que te pide, oriéntalo según tu intuición y no bajo los estándares sociales actuales. Esta sociedad está caduca, su sistema educativo, de valores, todo. Él viene a asumir los retos del futuro, si te impresiona conocer los teléfonos inteligentes y aparatos novedosos de comunicación, imagínate lo que habrá dentro de diez años. Por tanto, en vez de ser un freno, sé como el maestro Simón Rodríguez, sé la pradera donde las ideas y el ingenio de los niños fluyan. Esto decía el maestro, y ahora más que nunca debemos seguir al pie de la letra esa recomendación: «Enseñen a los niños a ser preguntones, para que al pedir el porqué de lo que se les manda hacer, se acostumbren a obedecer a la razón; no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre, como los estúpidos».

Qué bueno sería que escuches a tu hijo y lo tomes en serio, pues no hay nada más horrible que un adulto que no escucha con la seriedad contundente con la que escucharía a un presidente o una personalidad importante. Ese niño que habla de crear fundaciones, servicios, ideas de negocio, ideas para mejorar su ciudad o para ayudar a los otros, ese que quiere ser cura, fotógrafo, científico, astronauta, youtuber, político de su país, presidente de la República, préstale atención y acompáñalo, puede ser que seas la próxima Nancy Elliott Edison de este siglo y no te has dado cuenta.



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