Cada persona tiene su propio ritmo

Cada persona tiene su propio ritmo

En una oportunidad leí lo siguiente en las intenciones que siempre comparte Julio Bevione: “…poner mi propio ritmo en un mundo que vive esclavo del tiempo, un mundo para el cual nada ocurre suficientemente rápido. Al ser paciente acepto el tiempo de Dios”. Esto me llevó a comprender que cada persona tiene su propio ritmo, y que eso merece respeto, que no podemos compararnos con el tiempo y, mucho menos, con el proceso que lleva el otro.

Cada persona debe reconocer el momento que vive y lo que debe aprender de ese momento; de esta manera es que le das ritmo al proceso. En algunos momentos tal vez necesites estar solo, para hacerte consciente, y en otros necesitarás una guía para comprender algunas cosas y dar a apertura a lo que viene, a los nuevos comienzos o las nuevas experiencias, que seguramente no vivirás solo, sino que siempre tendrás con quienes compartirlo.

Tal vez suceda que para algunas personas vas muy lento. Sin embargo, a medida que aprendes a tener amor propio dejas de robarte tu propio tiempo y comienzas a invertirlo en lo que realmente quieres. Te das cuenta de que no es necesario idear proyectos demasiado ambiciosos, y llevas a cabo solo aquello que te hace verdaderamente feliz y que amas. Además, lo haces, lo vives y lo disfrutas en el tiempo presente, que a fin de cuentas es el momento perfecto para todo. También te dejará de importar si otras personas piensan que vas con lentitud en la vida.

No importa si ese ritmo que llevas no es igual al de las otras personas. Nadie nos ha dicho que debemos seguir el mismo camino que los demás, más bien son tus propias lecciones de vida las que van a llevarte a donde quieras llegar. Por eso es importante que no te compares. Eso sí, presta atención a lo que sucede a tu alrededor, porque puede ayudarte a tomar mayor conciencia de ciertos aspectos o situaciones para aprender y para soltar. Toma en cuenta que a veces te puedes sentir terrible o como que no avanzas. Es allí cuando hay que buscar entre todas las herramientas que tienes, la que mejor te guíe y ayude a derribar los obstáculos y tus propias limitaciones.

Todo lo que nos sucede nos afecta de diferentes maneras. Cuando nos sentimos frustrados o nos sentimos mal con nuestro proceso es cuando más debemos aprender a reconocer que tenemos oportunidad para ser mejores personas y evolucionar. La finalidad de esto debe ser siempre buscar disminuir este tipo de sensaciones. Una herramienta clave es la gratitud: agradecer todo lo que vivimos, ya sea bueno o no tan bueno, es la puerta para que los buenos momentos sean más abundantes que los otros.

Incluso los momentos difíciles son importantes, y suelen ser el escalón para llegar a los momentos más felices y de mayor conciencia. Dudar y sentir incertidumbre es muy normal en la vida. Es lo que nos lleva a preguntar, cuestionar y buscar respuestas que satisfagan nuestro proceso y, por ende, a darle más ritmo.

No sientas que llevas un ritmo fracasado porque es distinto o más lento que el de otro. Al final es solo tu percepción de ese ritmo, y realmente no conoces el camino del otro. Enfócate en el tuyo y aprende a reconocerte. Comienza donde estás, de manera tranquila, porque lo estás haciendo bien.



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