Calladita, calladita… ¿me veo más bonita?

Gran parte de mi vida pensé que «calladita, calladita me veo más bonita», aplicando eso en varias áreas de mi vida… por no querer crear conflicto con el exterior, callé y creé conflicto en mi interior… por buscar aceptación en los otros, terminé por no aceptarme a mi misma.

Con el pasar del tiempo me dí cuenta de que para verme «más bonita» no necesitaba callar… hoy sé que podemos vernos «bellos» hablando de lo que sentimos… pero hay que saber decir las cosas para verse bien, para vernos «bellos»… y cuando digo «bellos» no solo me refiero al vernos o más bien escucharnos bien ante la sociedad… la sociedad en lo que a mi respecta, ya no me «importa» mucho y lo pongo entre comillas porque no es que vivo mi vida sin que me importe lo que le sucede al otro, por el contrario, me cuesta desligarme de lo que veo en mi entorno y eso es otra «lucha» que he tenido que aprender a batallar en mi vida… hoy gracias a Dios, me armé y me sigo armando… y me seguiré armando, porque comprendí que nada en esta vida pasa de gratis.

Y le llamo lucha es justamente por lo que conlleva el significado de esa palabra “lucha: esfuerzo constante realizado con el fin de resistir la acción de una fuerza contraria, sea esta física o psicológica”… todas esas situaciones duras que se nos atraviesan en la vida pueden o no ser una lucha, depende de nosotros… si nos oponemos a crecer, se convertirán en una, porque como dije “nada en la vida es de gratis”… vinimos a este mundo fue a crecer, a evolucionar y para eso muchas veces «contratamos» dolor… y tengo mis motivos, creencias y afines para usar las comillas cuando me refiero a «contratamos», pero eso es harina de otro costal o quizás otra inspirulinada más.

Bueno retomando ahora con la idea central de este artículo, que no es otra que me opongo a seguir calladita, calladita… como les decía, podemos «vernos bellos» hablando de lo que sentimos y bellos no solo ante la sociedad, si no internamente, sentirnos bellos, sentirnos bien, que a la final es lo único que nos debe de importar y ocupar.

Es bien sabido que la forma en que decimos las cosas puede cambiar la disposición y ánimo de quienes nos escuchan y/o leen… una vez leí «La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado»

Ahora bien, cuando hablamos no solo los demás nos escuchan, existe alguien muuuuucho más importante que nos escucha siempre, pase lo que pase… y no… no me refiero a Dios, ni otro por el estilo… me refiero a ti, a mi, a nosotros mismos… nosotros somos el espectador más importante y así como a los otros les afecta si nos expresamos mal, a nosotros también nos afecta expresarnos así.

Si tan solo aprendiéramos a expresar nuestra verdad envuelta con delicadas palabras y las expresáramos con respeto y amor, ciertamente ese mensaje sería escuchado con mucha mejor disposición y lograríamos mucho más de los otros y por sobre todo, de nosotros mismos!… y ojo aquí, que cuando hablé de expresarnos me referí a expresar nuestra verdad, no la verdad del que nos escucha necesariamente, cada quien tiene su verdad y ninguna es más valida que la otra, simplemente son puntos de vista.

Si les soy franca, desconozco la parte científica de lo que les digo, se que debe de existir esa explicación científica, lógica y quien sabe cuantas más, pero en realidad no me interesan mucho… yo les hablo desde mi experiencia y desde la experiencia de otros que he tenido la fortuna de conocer, quienes han transitado por un camino similar al mío… Yo desde mi lógica lo entendí de la siguiente forma:

Basada inicialmente en la premisa de que un mismo mensaje puede ser expresado de diferentes formas, generando en el espectador una u otra reacción dependiendo del tono y forma del mensaje y posteriormente en la premisa de que nosotros mismos somos nuestro propio y más importante espectador… si te expresas de una forma más «bella», tu disposición y ánimo irán mutando, haciéndose más bello, más optimista, más tranquilo, más en paz…

Como les comenté al inicio, en mi vida he tenido algunas grandes luchas que batallar y me he tenido que ir armando… a medida en que me he ido armando, menos luchas he tenido que vivir y cada vez menos fuertes han sido… cada arma que he adquirido, cada aprendizaje adquirido, lo atesoro en mi Ser… cada arma que he ganado, la porto con orgullo!… Hoy comparto con ustedes una de mis armas… No te calles! Expresa con fuerza y amor tu verdad, la verdad de nuestra amada Venezuela!

 



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