Callemos esas voces

Callemos esas voces

Los escenarios mas perturbadores son creados en nuestra mente, podemos llegar a imaginar muchas situaciones terribles que no llegan a producirse pero, el problema está en el sufrimiento y angustia asociado que se genera en un determinado lapso de tiempo hasta darnos cuenta que solo fue producto de nuestra imaginación (o de nuestros temores más bien), ¿te ha pasado verdad?

En estos escenarios desastrosos, nunca falta quien los alimenta con sus propios miedos, y entonces cuando compartes tu angustia buscando quizás consuelo o esperanza, te topas a menudo con otras personas que alimentan esas fantasías del desastre, lo que se transforma en una suerte de reafirmación que no estás equivocado (a) y ya sabes, más sufrimiento.

Nada es tan terrible como sueles imaginarlo (afortunadamente) pero, una vez que te das cuenta, ¿cómo reviertes los minutos, horas, días y semanas en los que estuviste sufriendo por algo que nunca pasó?

Esos pensamientos suelen ser diversos pero a modo de ejemplo podemos mencionar el enloquecer y perder el control, tener una enfermedad mortal, la culpa por algo que se ha hecho o dejado de hacer, anticipar situaciones futuras que pueden salir mal, etc.

Pelear con esos pensamientos puede reforzarlos, es decir, al intentar no pensar más en eso puede que terminemos pensando más de modo que hoy te quiero presentar unas estrategias que usándolas en forma constante pueden modificar este terrible hábito de enganche con la negatividad, veamos:

  • Cambia la corporalidad: observa el lenguaje de tu cuerpo, ¿estás encorvado?, ¿con los brazos cruzados?, ¿tenso?, desde este tipo de lenguaje corporal estarás más propenso a pensar negativamente y a afectar en negativo tu autoestima. Mantén una posición de apertura, de mirar hacia al frente, de sonreír y estarás dando un gran paso.
  • Habla sobre el tema: con un terapeuta o con una persona de confianza que seas que te ayudará a levantarte más que a hundirse contigo. Muchas veces necesitamos soltar, liberar eso que llevamos dentro.
  • Verifica tus pensamientos: mediante la comprobación de los mismos indagando que datos reales sustentan eso que estás pensando.
  • Cambia la perspectiva: solemos ser más duros con nosotros mismos que con nuestros seres queridos por lo que puedes preguntarte ¿Qué le dirías a tu mejor amigo su estuviera viviendo una situación similar?
  • Imagina cosas positivas: pensar en situaciones agradables y positivas es cambiar el enfoque de los pensamientos y tranquilizar a tu cerebro, la energía es la misma, el resultado completamente diferente.
  • Intenta vaciar tu mente durante un minuto, es dejar de ir a mil por hora con tus pensamientos, tratar de dejar la mente en blanco, meditar para luego llenar tu mente de pensamientos reconfortantes o positivos.
  • Presta atención a lo que tienes por agradecer: con mucha facilidad dejamos de ver eso que está presente en nuestra vida que nos dolería perder por estar distraídos con las carencias. Agradecer es así una estrategia poderosa para contrarrestar la negatividad en nuestra mente.
  • Concéntrate en las opciones de solución en lugar de ver solo el dolor que te produce la situación, de manera que incorpores un nuevo foco de visión que generará una gran diferencia en tus pensamientos.
  • Busca salidas creativas: escribe, dibuja, sal a dar una caminata o cualquier otra opción que te saque del espiral negativo, es poner tiempo fuera, romper el patrón de la situación más que decidir quedarte en ella.
  • Rodéate de gente positiva: busca contagiarte con buenas energías más que decidir hundirte en o con las de otros.

La invitación que te tengo para hoy es la de callar esas voces, la tuya y la de otros profetas del desastre, mantente en la fe, en la certeza que lo que ocurra será disfrutado o superado, a no anticiparte porque si no ha ocurrido no existe, a entender que es muy nocivo angustiarte por lo que no ha ocurrido y que lo más sano es concentrarte en la realidad de tu momento presente que es lo cierto, que es la verdad, y luego ya veremos que es lo que pasa; a no anticipar lo peor sino creer lo mejor e ir actuando en función de lo que realmente pase…un momento a la vez, un día a la vez.

Foto de SaLam Ullah en Pexels



Deja tus comentarios aquí: