Cambia y verás el cambio

Cambia y verás el cambio

Cuantas veces has pensado en cambiar algo de tu vida, como buscar un trabajo mejor, seguir estudiando, proponerte perder esos kilitos de más, modificar alguna parte de tu personalidad que sientes que te hace daño a ti y a las personas que quieres, y te das cuenta que al final, ¡no has hecho nada!

La mayoría de las personas tratan de cambiar a todos y todo, intentando que estos hagan y sean como ellos quieren, pensando que así hallarán la felicidad. ¡Cambiar, cambiar y cambiar! ¡Qué egoístas somos! Tanto que en ocasiones les exigimos a los demás lo que nosotros no hacemos. ¡La vida es lo que es, las personas son lo que son! Y todos nuestros deseos, dolor y sufrimiento, no pueden cambiar eso. ¡Mejor…, cambia tú!

Pero… ¿por qué es tan difícil cambiar? Los seres humanos somos animales de costumbres y en ocasiones los cambios nos asustan, ya que preferimos lo conocido a lo desconocido, incluso cuando lo conocido no nos está haciendo felices. Es por eso que la mayoría de las personas alargan  el no tomar decisiones aunque sepan que el cambio les beneficiara. La mayoría de los cambios surgen normalmente cuando nos aparecen circunstancias diferentes de las habituales y nos hacen plantearnos una modificación de nuestro patrón de conducta. Entre ellos podría ser, una ruptura de pareja, una enfermedad, la pérdida de un ser querido o una discusión honesta y dolorosa con alguien importante de nuestra vida.

Otras veces las personas se sienten limitadas y les da miedo cambiar aspectos de sus vidas porque creen que no son capaces. Oyendo esa vocecita interna que les dice: “Vas a fracasar”, “No eres suficiente”, “Tú solo no vas a poder”. Es como un disco rayado que la mayoría de las veces vienen de situaciones o personas del pasado y no tienen nada que ver con la realidad del presente.

Una vez que realmente estés decidido a cambiar, identifica el hábito que te molesta y quieres cambiar.  La mayoría de las personas, ya tienen identificados los hábitos y actitudes que quieren mejorar, siendo estos los que les causan problemas en las relaciones interpersonales, en la convivencia o aquellos comportamientos que no les resultan útiles ni tampoco les satisfacen. Es muy importante que definas lo que quieres cambiar y las molestias que te causa ese comportamiento. Este primer paso te ayudará a aclarar y decidir qué es lo que vas hacer y cuál es el plan para que se produzca el cambio. En esta etapa también es importante que mires adentro de ti para encontrar la verdad de lo que te está bloqueando para que se produzca ese cambio y así  poder ver y analizar los recursos que tienes para llegar al cambio. Es posible que en esta exploración descubras que el mayor obstáculo ¡eres tú!

El cambio no es fácil y en muchos casos puede ser muy doloroso, pero te aseguro que se puede producir. Si no estás convencido de ello te propongo un ejercicio que te ayudará a ver que los cambios son incomodos pero no imposibles. Trata de cepillarte los dientes con la mano no dominante y presta atención a cómo te sientes. Estos sentimientos a mayor o menor grado son los que experimentaras cuando hagas cualquier otro cambio en tu vida. A medida que pasen los días, te darás cuenta que te sientes más cómodo y la sensación que tenías antes ira desapareciendo.

La mayoría de las personas quieren obtener diferentes resultados comportándose de la misma manera. Si tú eres uno de ellos, te digo que…, “nada cambia, si tú no cambias” si realmente quieres que se produzca un cambio, ¡Cambia!



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