Canción de cuna en el siglo XXI

«Duérmete mi niño que tengo que hacer, lavarte los pañales y sentarme a coser…». Esta canción de cuna protagonizada por una madre cuando aun no existían los pañales desechables tiene el riesgo de convertirse en una retahíla, en un rap urbano, quizá. Habría que agregarle mucho a ese «tengo que hacer»: ir a la oficina, revisar los correos electrónicos, gerenciar el hogar, terminar estudios profesionales, llevar al bebé a la guardería, al ballet, al futbolt… No hay duda de que en la realidad, esta nana se ha vuelto más compleja. El rol de mamá se diversifica en decenas de cargos y los hijos siguen exigiendo con la misma intensidad que hace cientos de años.

Quizá el hecho de que aun en este siglo 21 sigamos cantando la misma canción de cuna, genere cierto conflicto, entre la exclusividad de «coser» o de de ser la mujer preparada y profesional para lo que nos formamos. ¿Es posible reconciliar ambos mundo? Aun con inmensas variaciones y estilos, las mamás de hoy apostamos a que sí. Es viable ser una mamá, pero no de comercial, sino de las que se quiebra y se levanta, duda y decide.cancion-de-cuna

Lo primero que nos sorprende cuando somos madres es que nada es como nos lo habían contado. Fantasear sobre nosotras mismas como madres cuando aun ni siquiera tenemos planes para tener un hijo o nos cuestionamos el simple hecho de tenerlos, es solo un ejercicio de creatividad y buenas intenciones, que nos puede entusiasmar u obsesionar; pero solo es un terreno de ideas. Aterrizarlas en realidades es el reto diario de cualquier mamá: ¿Estaré haciéndolo bien? ¿Debería seguir trabajando? ¿Si no lo amamanto debo sentirme culpable? A veces no hay opción, pero aun cuando las haya, decidir en una inmensa responsabilidad que arrastra una nueva vida, no queda otra, sortear las dudas, enfrentar los miedos y hacer lo posible…

Cuando nació mi primer hijo acababa de mudarme de ciudad, había dejado de ejercer para probar carrera como emprendedora, atrás quedaron mis amigos y referencias, con apenas un año de casada y un bebé en brazos todos los años de carrera, de otro idioma y de vida profesional exitosa no aportaba nada a esta nueva faceta maternal, incluso podría decir que hasta hacía ruido. Empezar de cero, asumiendo que lo único que sabía de cómo ser mamá era nada, no era un principio prometedor para quien juraba que había alcanzado esa realización que nos vendieron desde niños «gradúate, trabaja en una gran empresa, sal de país y aprende otro idioma». No recuerdo que en mi lista estuviera «prepárate para ser mamá». Seguro todos pensaron que el instinto materno se encargaría de todo ¡Vaya responsabilidad para el más débil de la cadena! Ser mamá es un curso de formación no es un switche automático que se activa con la palabra positivo que aparece en el resultado del examen de sangre.cancion-de-cuna2

Como muchas mujeres de este siglo de promesas, no somos más que mamás aventureras haciendo ejercicios de equilibrio todos los días, cantando esa misma canción de cuna de siglos pasados para dormir a nuestros hijos, sin sentir remordimientos por no saber coser ni mucho menos lavar pañales, pero con toda la intención de aprender si las circunstancias así lo ameritan, y sin que eso vaya en desmedro de su traje de oficina, en el caso de que decida seguir usándolo, si no, también vale.



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