Canela o la esperanza indeclinable #noalmaltratoanimal

Canela nació en la calle o simplemente fue a tener a ella. Un día cualquiera se encontró sola, probablemente perdida, con hambre y sin un lugar donde guarecerse del frío, la lluvia, el sol inclemente.

Debió aprender a buscar su comida: algunos vecinos bondadosos le ofrecieron un plato a diario; otras veces –cuando no pudieron- le tocó a la pequeña hurgar en la basura hasta encontrar alguna cosa con qué llenar su barriga. Esta historia no es bonita, no tiene un final feliz, no es motivo de orgullo, es una llamada de atención a la conciencia de los habitantes de este mundo porque, como Canela, muchos animales son sujetos de las torturas más horrendas, sin que sus dolores sean castigados.

canela1Desde un sector de Mérida, Venezuela pidieron auxilio a la Fundación Protectora Animales Sin Nombre (@ProtectoraASN) porque unos desalmados le amputaron una de sus patas traseras con un machete a Canela, una perrita mediana y dulce. Aquella perrita que jamás hizo daño, sin culpa de su desamparo ni de haber nacido en la calle, se vio agredida brutalmente por seres humanos. El dolor fue horrendo, el miedo ha debido llegar al terror. ¿Cómo somos capaces los humanos de cometer actos tan crueles? ¿Cómo –me pregunto- es el alma de quienes arremetieron contra una perrita de 12 kilos y ojos color caramelo? ¿Cuándo perdieron la humanidad sus agresores? ¿Qué dice de nuestra sociedad que ocurran actos de barbarie e impiedad como éste?

Canela fue rescatada, sin su pata, con dolores y mucho miedo. Fue llevada al veterinario por los proteccionistas de la Fundación Animales Sin Nombre, atendida con responsabilidad y dedicación. Está siendo curada su herida. Lo que conmueve es que Canela no ha dejado de confiar en el ser humano. Aún mueve su cola y aunque se cae porque no sabe caminar en tres patas, va aprendiendo. Su espíritu no fue amputado, el de sus agresores se perdió con el machetazo. Justo en el momento en el que atacaron a Canela sus agresores le dieron la espalda al amor, a la caridad, a la generosidad, a la vida, a su humanidad.

Y no se trata ahora de que nos quedemos con el ánimo lleno de tristeza, sino de levantar la voz con la misma fuerza con la que lo hace Canela, pero nosotros para elevar nuestra protesta, repudio y grito a la conciencia.

Los animales sienten. No olvidemos eso, no piensan en la maldad, pero la padecen.

Canela no necesita nuestra lástima, necesita recuperarse, le urge un hogar donde sea protegida hasta el último día de su vida. Donde no le falte nunca más el agua, la comida, atención veterinaria y sobre todo, el amor y la humanidad. Los protectores de Canela necesitan recursos para pagar los veterinarios, no sirve de nada que digamos «pobrecita Canela». Sirve que con lo que nos tomamos un café hagamos un depósito en su nombre.
Denunciemos los casos de maltrato animal. No permitamos que los seres humanos causen dolor a los animales, ellos sienten pero no tienen voz.

Que se sienta en las redes sociales: #NOALMALTRATOANIMAL

En la red: Twitter: @protectoraASN. Email: [email protected]

Conozcamos a los proteccionistas que brindan ayuda a los animales en nuestras localidades y apoyemos su trabajo.



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