Tu carrera y tu propósito de vida: ¿cómo se relacionan el uno con el otro?

carrera y proposito

Armonizar estos conceptos es posible utilizando un proceso de cuatro pasos que llamo Camino Vital.

¿Para qué soy bueno? Quizás una de las preguntas fundamentales que todos nos hacemos, alguna vez en la vida… o quizás muchas veces.

Identificar para qué soy bueno, como simplifica la pregunta, puede implicar contestar varias cuestiones:

¿Cuáles son las habilidades y talentos que me caracterizan?

¿Qué disfruto más haciendo? ¿Qué me apasiona?

Además de existir, ¿hay una razón o propósito mayor para mi existencia?

¿Qué voy a dejar en este mundo tras mi paso por él?

Entonces, podemos transformar la pregunta original ¿para qué soy bueno? en ¿cuál es mi objetivo o propósito de vida?

En mi experiencia como coach he encontrado que las personas podemos hacernos estas preguntas en varios momentos de nuestra vida. Incluso, las respuestas pueden variar dependiendo de la etapa o circunstancia de vida.

La metodología que sigo con mis clientes para apoyarlos a identificar su propósito de vida, la he denominado Camino Vital. El objetivo es identificar ese propósito de vida. Y dependiendo de la etapa de su ciclo de vida, la persona pueda tomar decisiones sobre su ocupación con base en ese propósito.

¿Por qué la ocupación o carrera? Las personas pueden realizar su propósito de vida sin tener que necesariamente trabajar en una ocupación relacionada. Por ejemplo, pueden colaborar como voluntarios o crear una fundación, como hacen tantas celebridades millonarias, y poner su dinero a trabajar por una causa que es parte de su propósito de vida.

Pero para quienes no contamos, en principio, con mucho tiempo o dinero para crear una fundación, la ocupación ofrece una oportunidad de materializar nuestro propósito de vida, pues es una parte importante de nuestro quehacer vital. Este en muchos casos coincide con nuestra manera de obtener ingresos y, además, ofrece mecanismos para maximizar el impacto de la vida de una persona, bien sea atendiendo a sus clientes, haciendo negocios con otros empresarios o personas, educando, comunicando, en fin.

Los pasos de la metodología “Camino vital” son cuatro:

  1. Autodescubrimiento de nuestras pasiones, talentos naturales y habilidades aprendidas. Alineamos esto con los valores de la persona, utilizando preguntas y ejercicios de visualización.
  2. Evaluar opciones: mediante ejercicios como tormenta de ideas, vamos junto con el cliente identificando posibles ocupaciones, emprendimientos, labores filantrópicas. Apoyamos en la indagación sobre esas opciones para que la persona pueda tomar una decisión informada.
  3. Construimos un plan de acción, con objetivos, tiempos y métricas para que la persona pueda ir avanzando hacia materializar su propósito de vida.
  4. Seguimiento, no solo de actividades, logros y obstáculos, sino también de oportunidades para tomar riesgos, continuar reinventándonos o cambiar, si las circunstancias así lo propician.

Este Camino Vital lo visualizo como un tirabuzón: una espiral ascendente hacia la realización personal y la trascendencia.



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