Carta a Paulo Coelho

Carta a Paulo Coelho

Querido amigo Paulo,

Esta mañana me desperté y sentí una necesidad inmensa de escribirte, entonces decidí seguir mi impulso y aquí estoy, escribiéndote, emocionada, con mil maripositas jugueteando en mi estómago. Lo primero que quiero decirte es: ¡¡¡¡¡GRACIAS!!!!! Gracias por recordarme lo que mi corazón ya sabía, pero ahora sé que lo supo siempre. A veces necesitamos algo que nos haga escucharlo. Tuve muchos años sin escuchar a mi corazón, saboteándome a mí misma, pero en un momento él ya no pudo continuar más, estaba decepcionado, desesperado por ser escuchado. Me llevó por caminos de sufrimiento, de miedos. Hizo lo posible para que entendiera que sólo escuchándolo podría encontrar mi verdadero propósito en la vida y conocer la razón de nuestra existencia. Ahora entiendo que la felicidad realmente comienza cuando decides escuchar a tu corazón. Nunca pensé que era tan sencillo, tan simple.

Deseo compartir mi historia contigo, porque a pesar de que no nos conocemos físicamente, tú representas para mí alguien muy importante en mi vida. Lo que escribes llena de amor el mundo Paulo. Tomaste la decisión de seguir tu sueño y ser escritor, para poder realizar tu misión: recordarle a la gente porqué estamos vivos y que sin amor no somos nada.

Cuando leo tus libros, siento tus manos conectadas a tu alma, me pasa algo extraordinario. Es como si lo que estoy leyendo ya lo sabía, pero no lo había pensado antes, o no quería hacerlo. Por eso lo que haces es tan increíble, porque tú logras que la gente recuerde lo que ya sus corazones saben.

Mi historia es algo similar a la tuya, por eso me siento tan conectada a ti. Vengo de una familia árabe, lo cual desde que era niña siempre me sentí reprimida por los que me rodeaban. En algún momento de mi vida tomé el camino equivocado, pero a la vez necesario para llegar a cumplir mi sueño.

No lograba llenar mi vacío, cada vez se hacía más grande, entonces el miedo llegó a mi vida. Empecé a sufrir de ataques de pánico con agorafobia (tú más que nadie sabe lo que eso significa).

Pensé que me estaba volviendo loca. Pasé varios meses sumergida en el temor, me negué a los psiquiatras, y desarrollé una fobia a las pastillas: las odié con todas mis fuerzas. No tuve más remedio que recurrir a mí misma para superarlo, y lo hice. Luego decidí que era momento de abandonar el camino en el que me encontraba y emprender uno nuevo. No fue nada fácil. Al principio me aislé del mundo, y me enfrenté a la soledad, pero eso me ayudó a conocerme, me tomó 33 años para saber realmente quien era yo.

Sentí que ya era hora de que mi sueño dejara de ser un sueño y se convirtiera en realidad. Yo siempre quise escribir, pero cada vez que pensaba en hacerlo, mi mente me decía, “no puedes, ¿cómo vas a escribir si eres disléxica?, no puedes hacerlo, no seas ilusa, tu mente no procesa bien las letras”, y así empezaron las excusas.

Pero un día mágico empecé a escribir un libro, (una historia de amor en donde el personaje principal es una chica inspirada en mí y sufre de ataques de pánico) y cuando ya había escrito la mitad, el universo me mandó una señal, y te conocí. Claro que sabía que eras un escritor reconocido, exitoso, etc., pero no había leído ninguno de tus libros.

Cuando leí El Alquimista, lloré, en varias oportunidades, lo descargué gratis por internet (gracias por eso), y luego lo compré. Lo tengo en mi mesita de noche, y cada vez que mi mente trata de sabotear mi sueño, lo tomo, lo abro y comienzo a leerlo.

Cuando terminé de escribir la última palabra de mi libro, mi corazón salió de mi cuerpo, gritó, bailó, y volvió a entrar. Sentí una alegría imposible explicar. Este libro lo escribí para mí, pero ahora quiero que la gente lo lea, y estoy segura de que así será, porque el universo me va a ayudar. Te lo voy a enviar cuando lo publique.

El miedo fue el que me llevó a mi sueño, ahora soy más fuerte, decidí no tenerle miedo al miedo. Valió la pena todo el sufrimiento. No cambiaría un minuto de esa experiencia, porque a pesar de que fue horrible, por fin siento, sin duda alguna que escogí el camino correcto, donde mi corazón quiere estar.

Ahora estoy emocionada e impaciente por vivir todas las aventuras que me esperan. Espero que algún día podamos sentarnos a beber un café y conversar de la vida. Me encantaría conocerte en persona. Pero eso sí, te advierto que cuando te vea, te voy a abrazar tan fuerte, que no vas a poder respirar mientras dure el abrazo.

Gracias, Paulo, aunque siento que esa palabra no es suficiente, no lo es.

Y por favor cuida tu corazón y tus manos porque juntos hacen magia. Tú eres un mago del amor. YOU ARE AMAZING!

Imagen de Bruno /Germany en Pixabay



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